Por Luis Lizama
23 julio, 2021

En Torreón (Coahuila, México) su clase hizo la fiesta de graduación sin invitarlo ni avisarle, explicando que lo habían “olvidado”. Vecinos, amigos y gente de su comunidad, le organizaron una celebración en grande, como siempre la mereció.

A través de redes sociales, puntualmente en Facebook, la madre del pequeño Romeo comentó la denigrante situación. Con el más profundo dolor, explicaba que su pequeño hijo había sido excluido de su propia graduación. ¿El motivo aparente? Padecer síndrome de Down.

“Fue un día muy triste para mí y para hijo Romeo, como mamá tenia la ilusión de ver a mi hijo graduándose”. 

Finalmente y gracias al noble actuar de su comunidad, le hicieron una bella graduación al pequeño Romeo. A la fiesta llegaron vecinos, payasos, amigos y familiares. Tuvo lo que merece.

Facebook Val Elizóndo

Afortunadamente aquel triste episodio de discriminación ya es parte del pasado. No se salieron con la suya y recibieron muchas críticas. Eso no se hace, así de simple.

“¡Y claro que no lo llevé! Para las personas del plantel, si ven esto, saben que hicieron mal y ojalá que nunca sientan lo que yo sentí el día hoy. Dios los bendiga”

–explicaba la madre del pequeño–

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Pero acá lo importante es lo que vino después.

Muchas personas movieron sus hilos y decidieron hacerle una gran fiesta a Romeo, como una respuesta de amor ante la discriminación. Hubo de todo: Amistades, limusinas, payasos, comida y mucha entretención.

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Esta será una fiesta de graduación que Romeo jamás olvidará, para despedir a la etapa de kinder y pasar a su siguiente desafío. 

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Recibió regalos, abrazos y todo el amor que siempre mereció.

Incluso salió a pasear sobre la limo, junto a uno de sus amigos payasos. La sonrisa en su rostro mostraba lo feliz que estaba siendo Romeo.

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Como si fuera poco, ya hay más personas comprometidas para hacerle una gran ceremonia propia, una que jamás olvidará. 

Lo importante, más allá de los regalos, es que Romeo pudo sonreír y olvidar aquel triste episodio.

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