Por Cristofer García
10 diciembre, 2020

Las complicaciones que tuvo en su parto le han dejado secuelas que aún la afectan. “Cambió nuestra manera de ver y de vivir la vida”, dijo su valiente madre.

Romina es una pequeña mexicana que, a pesar de su corta edad, es un ejemplo de lucha y fortaleza. Esta chiquilla de 3 años presentó problemas durante su parto, los cuales le han generado diversas afectaciones de salud hasta hoy en día.

Cuando nació, la bebé llegó en mal estado. Se encontraba junto a su madre, Claudia Marcela Michel, con un tono morado en su piel debido a las complicaciones que tuvo, además no lloraba. Sin embargo, dio todas sus fuerzas para sobrevivir y así lo hizo.

Claudia Marcela Michel

“Tuvimos que contratar una ambulancia para trasladar a mi pequeña a otro hospital con Unidad de Cuidados Intensivos, yo sólo quería abrazarla y besarla antes de que se la llevaran, no sabía si volvería a verla, si podría acariciarla algún día, pero ya no había tiempo, yo y ella estábamos delicadas”, contó Claudia a Upsocl.

 Lamentablemente, la pequeña sufre de hipoxia y otros padecimientos debido a los problemas que presentó durante el parto, los cuales dejaron fuertes secuelas.

Claudia Marcela Michel

Romina duró 9 días internada en Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal, los doctores estaban sorprendidos, durante su estancia en terapia intensiva tuvo convulsiones, sangrado intestinal, problemas para respirar por misma, neumonía, problemas en sus riñones, no tenía mecánica de la deglución”, continuó Claudia.

Claudia Marcela Michel

No fue nada sencillo llevar a la pequeña a casa, cuando pensaban que ya todo iba a mejorar. Todo lo contrario: la pequeña daba muestras de padecer una patología que desconocían. Estuvo internada cada mes de emergencia en el hospital, no podía dormir bien, porque todo era llanto y necesitaba ser alimentada de forma especial.

“Cambió nuestra vida por completo, no sólo de vivienda, sino también de escuela, tiempo de traslados, relaciones, economía, cuidados, rutinas, entre otros. Pero, sobre todo, la manera de ver y de vivir la vida“, dijo su mamá.

“Asistíamos a terapias 5 días a la semana, ya que nos comentaron que por la hipoxia tenía un alto riesgo de daño neuronal. Estábamos vueltos locos, teníamos que trabajar los ejercicios en casa y el día no rendía, mi esposo y yo estábamos agotados y buscábamos la manera de rolar”, comentó.

Claudia Marcela Michel

A pesar de todo el esfuerzo que hacía tanto la familia como el equipo médico, no lograban ver mejoría de la salud de la pequeña, hasta que descubrieron con exactitud qué tenía.

“Decidimos llevarla con un neurólogo particular, quien rápidamente le mandó a hacer otro electro, pero el panorama se nubló de nuevo, todo lo que habíamos logrado con las terapias, lo perderíamos”, afirmó Claudia, al revelar que la pequeña fue diagnosticada con Síndrome de West.

Esta patología hace que quien la padezca sufra de epilepsia de difícil control. “Mi mundo nuevamente se vino abajo, cada crisis que le daba a mi hija implicaba un daño motor y neurológico e incluso, su vida estaba en riesgo”, expresó la madre.

Claudia Marcela Michel

“Los días pasaban y cada vez perdíamos más a nuestra pequeña, cada vez estaba más inmóvil, más adormilada, su cabeza ya no la sostenía, dejó de mover sus piernitas y sus brazos, toda ella parecía un vegetal e incluso, su sonrisa se borró de su hermoso rostro”, continuó.

La única opción que le quedaba a la familia era que le practicaran una callosotomía a Romina, que sería una intervención quirúrgica en su cerebro, con la intención de reparar el daño ocasionado. Esa salió correctamente.

Claudia Marcela Michel

Además, de esa operación, le hicieron otras intervenciones gastrointestinales. “Después de casi un mes, pudimos irnos a casa. Sin embargo, seguía presentando algunos espasmos, la epilepsia continuaba en el lóbulo frontal derecho, no pude contener las lágrimas, esperaba que la epilepsia se fuera de nuestras vidas para siempre”, relató.

Los siguientes exámenes médicos revelaron que la chiquilla padece parálisis cerebral severa. Esto hace que su futuro sea incierto, al no saber si podrá caminar, hablar o ser independiente en el futuro. Por ello, esta familia ha necesitado apoyo de muchas personas en su causa y están abiertos para quienes deseen aportar.

Claudia Marcela Michel

“Trato de no pensar más en el futuro, sino de vivir el presente, un día a la vez. Yo solo le pido a Dios que nos permita estar juntas por muchos años, que me dé la solvencia económica para seguir tratándola y sobre todo, mucha paciencia, fortaleza y harto amor”, dijo su madre.

Por ello, además, la familia fundó el proyecto Síndrome de West y epilepsia Jalisco – Un Milagro para Romina, institución de asistencia social que apoya actualmente a 48 familias de este estado niños con diferentes tipos y grados de discapacidad.

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