Por Alejandro Basulto
23 julio, 2020

Tuvo trillizos en 1998 mientras trabajaba en la Universidad de Oxford, donde hoy, tras que ambos decidieran que su marido pospusiera sus estudios para dedicarse a la crianza, está cerca de hallar la cura contra la pandemia.

Con 58 años, la vacunóloga británica, Sarah Gilbert, se está transformando en una clara merecedora de un filme sobre su vida. Debido a que esta mujer con un doctorado en Bioquímica en la Universidad de Hulle, estuvo cerca de abandonar sus estudios e investigaciones, que hoy la tienen como una de las lideresas en el hallazgo de una vacuna contra el COVID-19. La académica de la Universidad de Oxford, antes en el 2008 ya había sido parte del equipo que elaboró una vacuna contra la influenza, que en lugar de activar los anticuerpos del enfermo, crea respuestas inmunes, gracias a otras células, como las T.

Universidad de Oxford

Pero esto pudo haber sido muy distinto hace 21 años, en 1998, cuando tuvo a sus trillizos. Ya que aún tras su investigación de postdoctorado en la Fundación de la Industria Cervecera y llegar en 1994 a un puesto importante en la Universidad de Oxford, no tenía los ingresos suficientes para pagar la sala cuna de sus tres bebés. Y tanto ella como su marido, estaban inmersos en sus estudios. Pero este último, decidió dedicarse a la crianza de sus hijos, para que su esposa cumpliera sus metas. Y no se equivocó.

Universidad de Oxford

Utilizando un linfocito, un tipo de glóbulo blanco, como la célula T, Gilbert ayudó a crear una vacuna contra la influenza. Para después en el año 2016 fundar Vaccitech, una compañía de inmunoterapia de células T, donde crea productos para tratamientos y la prevención de enfermedades infecciosas y el cáncer. Pero con la pandemia del COVID-19, vino otro objetivo y otra meta a la que dedicarle sus esfuerzos: hallar una vacuna que sirva contra esta enfermedad.

Universidad de Oxford

Fui así como habiéndose publicado la secuencia genética del coronavirus en enero del 2020, que ella pasó a despertarse todos los días a las 4 am para poder trabajar en lo que sería su gran hallazgo médico. En solo 4 meses logró realizar pruebas clínicas junto a sus colegas del Instituto Jenner en Oxford, cuando normalmente estos procesos demoran cinco años para recién empezar a testear. Y entre las mil personas que voluntariamente se ofrecieron para el testeo, estaban los trillizos de 21 años de Gilbert, los tres estudiantes de bioquímica.

«Todavía queda mucho trabajo por hacer antes de que se pueda confirmar si la vacuna ayudará a controlar la pandemia de COVID-19, pero estos primeros resultados son prometedores»

– dijo el 20 de julio a la BBC, Sarah Gilbert.

Universidad de Oxford

Actualmente, y tras una alianza entre la Universidad de Oxford y la farmaceútica AstraZeneca, se logrará la producción de dos billones de dosis, con distribución mundial y a precio costo. Un premio al esfuerzo de las 25o personas que fueron lideradas por Sarah, para dar con una vacuna que se encuentra en la Fase 3.

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