Por Josefina Pizarro
18 mayo, 2020

Sé que no debo llorar, pero esto es hermoso.

Creo que los perros son ángeles caídos en la tierra, ayudando un poco a purgar la maldad que hay en el mundo. En esta historia, un perrito callejero apareció dormido sobre el velo de una novia en Brasil. Contrario a lo que muchos esperarían, la novia simplemente estaba encantada. En la noche, ellos quisieron quedarse con el can, pero desapareció sin dejar rastro. Desde ahí empezó la ardua tarea de buscarlo. Si quieres saber lo que pasó después, ¡quédate conmigo!

Ellos son Marília y Matheus Pieroni, una pareja de Brasil que hace poco se acaba de casar en Sao Paulo, ¡felicidades!

Felipe Paludetto

El día de su boda había tormenta, pero eso no les impidió realizarla. Por el contrario, se casaron bajo una carpa en una velada magnífica.

Felipe Paludetto

Todo iba a la perfección, hasta que la pareja fue a pronunciar sus votos…

Felipe Paludetto

Y un invitado completamente inesperado apareció dormido sobre el velo de la novia. ¡Awww!

Felipe Paludetto

Contrario a lo que muchos esperarían, Marilia estaba completamente encantada.

Felipe Paludetto

Quien había entrado a dormir y refugiarse bajo la tormenta había sido nada más ni nada menos que un perrito callejero, y le permitieron quedarse.

Felipe Paludetto

En la noche la pareja decidió llevarse al perrito, pero por desgracia no lo encontraron por ninguna parte.

Felipe Paludetto

Tras una semana de intensa búsqueda por toda la ciudad, la pareja recibió las mejores noticias.

Felipe Paludetto

Habían encontrado a su visitante inesperado, y se lo llevaron con ellos inmediatamente.

Felipe Paludetto

Lo llamaron “Snoop” e inmediatamente se convirtió en un miembro más de la familia.

Felipe Paludetto

“Le di una buena ducha”, cuenta Marilia, “él está muy feliz y durmió muy bien la primera noche”.

Felipe Paludetto

“Todos estamos muy felices”. ¡Y no lo dudo!

Felipe Paludetto

Creo que ni el mismo Snoop se hubiera imaginado que dormir esa noche de tormenta en el velo de una novia, le daría un hogar para toda la vida.

Sé que no debo llorar, pero ¡bua!

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