Por Javiera González Ruiz
10 diciembre, 2018

Impactó a una mujer embarazada y madre de una niña. Aunque la pequeña logró sobrevivir, su madre no tuvo la misma suerte. Sin embargo, su marido buscó al responsable y no fue precisamente para regañarlo.

A veces ocurren situaciones muy inesperadas -y a veces incluso indeseadas- que nos llevan a conocer a personas tan hermosas, que terminan convirtiéndose en grandes amigos. Bien lo saben estos dos sujetos, que luego de un trágico accidente, terminaron forjando una amistad inimaginable.

Todo ocurrió el 2 de octubre de 2006, cuando Matt Swatzell, un paramédico de bomberos en Dacula, Georgia, terminó su turno nocturno de trabajo y estaba listo para irse a casa. El problema fue que estaba tan cansado, que se durmió un par de segundos mientras conducía y perdió el control de su auto.

Como resultado… se salió de la vía e impactó de frente a otro auto en el que viajaba una joven madre y su hija de 1 año y medio de edad.

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Los tres accidentados fueron trasladados a un mismo hospital, hasta donde también llegó Fitzgerald, el marido de la mujer y padre de la niña, quien rápidamente fue informado de las devastadoras noticias: su mujer embarazada de 7 meses había fallecido.

La niña, en cambio, estaba a salvo y él solo quería estar con ella. Así que fue a su habitación y la abrazó hasta que la pequeña se durmió.

En otra habitación del hospital, un oficial de policía estaba teniendo una conversación distinta, pero igual de trágica con el responsable del choque. “El oficial dijo: ‘no sé si alguien te lo dijo, pero June no lo logró'”, recordó. “Y luego agregó ‘y por cierto, ella tenía siete meses de embarazo, y el bebé tampoco lo logró”.

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Claramente la noticia lo devastó. “Se supone que soy el paramédico y el bombero que ayudan en estas situaciones trágicas, y aquí estoy, causé esto”, dijo Swatzell.

Los fiscales pronto se acercaron al marido de la mujer para saber si quería conseguir la sentencia máxima para el responsable. Pero el padre recién viudo sintió que ya habían sido suficientes vidas las destruidas… y como era pastor, sintió la necesidad de perdonar al hombre.

Así que Swatzell debió hacer solo servicio comunitario y pagar una multa.

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Finalmente 2 años después de la tragedia, Fitzgerald y Swatzell tuvieron su primer encuentro luego de que el responsable le entregara una tarjeta de condolencias al viudo, sin poder contener las lágrimas. “Swatzell solo estaba llorando”, dijo Fitzgerald. “Así que simplemente me acerqué y lo abracé. A veces es mejor decir las cosas sin palabras” dijo el hombre.

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Desde entonces ambos hombres no han vuelto a separarse. “Ese fue el mayor alivio que jamás había sentido. Simplemente me perdonó desde el principio”, dijo Swatzell. Y ahora, una década después, continúan siendo amigos. Desde ese primer encuentro, ambos se sintieron conectados de alguna forma y se han preocupado de cuidar el vínculo.

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Se reúnen regularmente y conversan de la vida, mientras Faith, la hija de Fitzgerald, de ahora 12 años juega con los hijos de Swatzell, quien aún se siente culpable pese a que haya sido perdonado. “No puedo decir: ‘Esta es una historia hermosa y tiene un gran final’. No lo es”, dijo. “Es desagradable, es real, y es algo con lo que voy a luchar por el resto de mi vida”.

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