Por Felipe Costa
29 enero, 2021

“Siempre ha sido muy amorosa y cariñosa. Mucha gente me pregunta cuál es la diferencia en tener una madre con síndrome de Down, pero para mí eso nunca ha cambiado nada”, confesó Cristina con orgullo.

Si bien hoy en día el síndrome de Down es una condición ampliamente conocida en el mundo, hace 60 años atrás aún había bastante desconocimiento sobre ello y la discriminación, si actualmente aún no acaba, en aquellas épocas era mucho más frecuente, en parte porque nadie sabía nada, tratándolos incluso de gente loca.

José Ribeiro

Izabel Rodríguez, de 66 años, es una mujer oriunda de Morrinhos, Brasil, es la menor de 19 hermanos y siempre sufrió un trato diferente y despectivo. Cuando pequeña era hiperactiva y le costaba comportarse, no dejó de tener amigos imaginarios hasta incluso adulta. Sus padres la sacaron tempranamente de la escuela al tener problemas de aprendizaje, no prestaba atención y no aprendía a leer, cuenta la BBC.

De adulta, en el trabajo, mentía constantemente diciendo que iba al baño y en vez de eso, salía al patio y se ponía a jugar con sus amigos imaginarios. Muchos, incluyendo sus padres, pensaban que sufría de algún problema mental.

José Ribeiro

A sus 25 años conoció a José Ribeiro, con quien terminó casándose. Durante mucho tiempo sufrieron problemas para tener hijos así que decidieron ir al doctor. Fue entonces que a sus 35 años, Izabel por primera vez supo que tenía síndrome de Down, lo que explicaba no solo su problema de fertilidad, sino sus “extraños” comportamientos.

A pesar de todo pronóstico, pasaron unos meses luego de ser diagnosticada para quedar embarazada. Ribeiro dice que el día de la noticia ha sido uno de los más felices en su vida, sin embargo estaba la duda si acaso la niña nacería con alguna malformación genética como su madre.

Afortunadamente la bebé Cristinna nació saludable, una gran noticia pues al menos el 50% de los niños de padres con síndrome de Down tienden a nacer con alteración genética.

José Ribeiro

Cristinna creció como cualquier otra niña, por otra parte su madre no era como las demás y eso lo notaba la pequeña. Cada vez que salía a jugar con otros niños y se manchaba aunque fuese un poco, Izabel corría a limpiarla. Uno de los sucesos que más la estremecieron sucedió en la escuela, cuando estaban aprendiendo sobre los genes y la profesora habló de los síndrome de Down. Ella comentó lo que sabía por su madre pero la maestra le dijo que era imposible que un síndrome de Down tuviese hijos porque son infértiles.

“Me estremecí porque pensé que podía ser adoptada. Fui a ver a mi tío, que me había contado sobre el síndrome, y me enseñó fotos de mi madre embarazada. También acudí al médico de la ciudad, quien me confirmó que a pesar de no ser muy común, una persona con síndrome de Down podía tener hijos”.

–Cristinna Maria da Silvaa la BBC

La Joven continuó creciendo hasta llegar a la universidad, cada paso que daba en su vida le llenaba el corazón a Izabel y el día en que se graduó con honores la primera persona en quien pensó Cristinna fue en su madre.

Cristinna Maria da Silva

Cristinna no solo ha logrado terminar su carrera, sino que encontrar una pareja y tener hijos. La mujer confiesa que los primeros años fueron difíciles, ya que como madre primeriza puso en duda la capacidad de Izabel por cuidar a sus nietos. Cristinna no permitía a su mamá bañar a su niño y para no hacerla sentir mal, tampoco lo permitía con la otra abuela.

Luego de un tiempo logró reflexionar y avergonzarse de su comportamiento, ya que si su madre la cuidó cuando era niña, no debería haber problema con hacerlo con sus nietos. De esta manera se se dio cuenta que incluso como hija estaba haciendo lo que tanta gente hace por ignorancia con la gente síndrome de Down. Expertos en medicina concuerdan en que socialmente se les discrimina.

“Hoy en día, la sociedad acepta mejor la discapacidad intelectual y las dificultades de desarrollo de las personas con síndrome de Down. Pero nos damos cuenta de que muchas personas no quieren que la persona con síndrome de Down se desarrolle porque creen que se comportarán como niños por siempre”.

–Karyny Ferro, neuropsicóloga a la BBC

José Ribeiro

Pese a los altibajos, Cristinna se ha vuelto un ángel para su madre, a quien a veces cuida de tal forma que se invierten los roles. Hoy Izabel y José viven con la pensión de ancianos, un dinero que apenas les alcanza para vivir, así que su hija se ha convertido en un apoyo gigantesco durante estos años.

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