Por Valentina Miranda
3 septiembre, 2021

Colrerd Nkosi no contaba con una capacitación previa cuando se le ocurrió la brillante idea de generar electricidad con pocos recursos. Hoy el pueblo de Yobe Nkosi se lo agradece.

En el sureste del continente africano se encuentra el país de Malawi, el cual no tiene salida al mar pero sí lagos y ríos, además de ser uno de los países más pobres del mundo. Tanto que el 11% de malauíes tiene electricidad, y en las zonas rurales solo el 4% de la gente. En Yobe Nkosi, una aldea que está en el norte de esta nación, cuando llega la noche, las actividades cesan por esto.

Sin embargo, eso ha podido cambiar en el último tiempo gracias a Colrerd Nkosi, un hombre de 38 años que nos ha enseñado que solo se necesita ingenio para hacer milagros. Con solo una bicicleta y un río, iluminó a esta pequeña aldea.

Crédito: Captura de pantalla Africanews

Cuando él terminó sus estudios en Mzimba, situado a 40 kilómetros del poblado, y regresó a este en el 2006, se dio cuenta de que la electricidad era algo fundamental y ya no podía vivir sin ella. En esa época se percató de que el río Kasangazi fluía a borbotones cerca de su casa, tanto que movía los pedales de su bicicleta, lo que le dio la gran idea de crear un dínamo improvisado para generar energía en su hogar.

Crédito: Captura de pantalla Africanews

No tardó nada en saberse esto en el pueblo, por lo que los aldeanos frecuentaban su casa para cargar sus celulares, así que decidió ampliar su invención desviando el agua del río para hacer una pequeña cascada que generó luz a seis hogares. Más admirable aún, hizo todo esto sin capacitación previa.

“Hice una turbina hidroeléctrica con el compresor de un refrigerador, brindando electricidad a seis casas”.

— Colrerd Nkosi en Africanews—

Actualmente hay una turbina más grande afuera del pueblo, construida con el motor de una máquina desgranadora de maíz. Hay cables metálicos tendidos a lo largo de 2 kilómetros a través de cables metálicos que cuelgan de troncos de árboles.

Crédito: Captura de pantalla Africanews

Nkosi ni siquiera cobra por este servicio, pero los vecinos le pagan un poco más de un dólar de dinero para el mantenimiento, aunque no es suficiente y él los paga con su propio dinero para conectar los demás poblados y escuelas.

Una historia realmente digna de admirar.

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