Por Cristofer García
16 noviembre, 2020

Ronald Scott a sus 103 años de edad aún se mantiene practicando deportes en Buenos Aires: “Solo quiero que pase todo para recuperar la libertad”.

La pandemia ha afectado a todos, incluso a quienes creían haber vivido episodios más devastadores en la vida. Este es el caso de Ronald Scott, un argentino de 103 años de edad que, luego de haber luchado en la Segunda Guerra Mundial junto a los aliados, aún está asombrado por la actual pandemia del COVID-19.

Este abuelo centenario nació en 1917, en plena Primera Guerra Mundial, siendo hijo de un ex solado de Escocia y una enfermera inglesa, razones por la cual su familia buscó mejores oportunidades y calidad de vida en Buenos Aires, lejos del conflicto europeo.

Clarín

Sin embargo, sus raíces fueron parte de la motivación que lo llevó a presentarse como voluntario para luchar contra los nazis muchos años después. Aunque vivió momentos aterradores como soldado, para Ronald la actual crisis sanitaria es algo sin precedentes.

“Nunca viví algo así, es terrible. Solo quiero que pase todo para recuperar la libertad y poder juntarme con amigos. Los paseos en bicicleta y los deportes en el Club Atlético de San Isidro son lo que más extraño”, comentó Scott en conversación con Clarín.

Clarín

Mientras, de la guerra aún le quedan los recuerdos de cómo se alistó y partió a Europa a defender la patria de sus padres. Se sentía motivado por ellos.

“En 1942, cuando la Segunda Guerra ya se estaba desarrollando, decidí anotarme en la embajada como voluntario para pelear contra las tropas alemanas. Mi papá había fallecido y mi mamá estaba internada producto de un asma. Ahí sentí que tenía que ir a ayudar. Quería hacerlo”, recordó.

“En Argentina ya se hablaba de la batalla y la gente tomaba partido por un bando u otro. De hecho, la familia de mi mejor amigo militaba el nazismo y a él lo excluían en las juntadas por ese motivo. A mí no me importaba porque nuestra amistad era más importante. Pero decidí ir a defender lo que me pareció justo. Sólo lo hice con una condición: quería ser piloto de avión de la marina”, agregó.

Clarín

De aquellos momentos, le vienen a la mente las ocasiones en que peor la pasó, cuando estuvo a punto de morir, debido a las propias circunstancias de guerra en las que se encontraba.

“Sólo me sentí cerca de la muerte en una ocasión, cuando me fallaron los motores y caí en picada al océano helado. Me golpee muy fuerte y nadie entendía que estaba pidiendo ayuda hasta que vieron al avión impactar. De todas formas, nunca me dio miedo morir”, dijo.

Clarín

Por ahora, Ronald se mantiene manejando su bicicleta por su viejo barrio y practicando deportes, como tanto le gusta. Espera pronto retomar la libertad de antes.

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