Por Diego Aspillaga
28 julio, 2020

Melina Quispecondori vivía junto a sus seis pequeños en una carpa luego de ser abandonada por su marido. Apenas conocieron su situación, sus vecinos no querían sólo donarle dinero o comida, querían entregarle un hogar seguro donde pudiera vivir en paz.

Melina Quispecondori no sabía que hacer.

No tenía recursos para poder mantener a sus 6 hijos, era una madre soltera y la pandemia provocada pro el COVID-19 había hecho que las pocas formas que tenía de traer dinero a su hogar ya no existieran.

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Desesperada, la mujer tuvo que dejar su hogar luego de ser abandonada por su esposo y llevarse a sus 6 niños a vivir con ella en una carpa improvisada en una remota locación en la provincia peruana de Puno.

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Sin trabajo, sin hogar y con 6 niños que alimentar, esta mujer no veía una salida a su problema. Afortunadamente para ella y su familia, sus vecinos decidieron darle una mano y- aún más importante- un hogar.

Según publicó La República, la historia de esta familia se hizo conocida el pasado 15 de julio. Melina llegó hace semanas al distrito de Macusani, desde la ciudad de Juliaca en la provincia de San Román, Puno. El padre los abandonó y con los pocos recursos que tenía, la mujer armó un cuartito con techo de plástico y calaminas.

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Al notar su precaria situación, Los vecinos se conmovieron con el caso y no conformes con solo donar víveres o prendas de vestir, decidieron construir una vivienda para la madre soltera y sus seis hijos.

Luego de conseguir materiales de construcción, los que fueron donados por el municipio distrital de Macusani y el párroco de la ciudad, Rafael Vargas, los voluntarios erigieron una estructura sólida que servirá de hogar para esta mujer y sus seis hijos, quienes por fin tendrán un techo sobre sus cabezas luego de largas noches a la intemperie.

La madre de familia conversó con radio Altura y manifestó su agradecimiento a toda la población que se sumó a esta colecta, a los directivos de la urbanización quienes tomaron la decisión de levantar la vivienda.

La República

“Estamos terminando de colocar las ventanas y después ya podremos estar a salvo en esta vivienda que me hicieron”, dijo Melina muy conmovida.

En el peor momento de su vida, un grupo de extraños se conmovieron y ayudaron a esta madre sacrificada a tener un hogar digno donde podrá criar y cuidar de sus pequeños.

En tiempos de crisis, son estas historias las que nos recuerdan de las grandes acciones que los seres humanos son capaces de lograr en nombre de la empatía y el amor por el prójimo.

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