Por Luis Lizama
26 mayo, 2020

Ella debió internarse con 20 semanas, aislada de todos para evitar mayores complicaciones, sobre todo respecto del coronavirus. Cada noche, junto a su ventana, aparece su marido con un cartel para saludarla y decirle cuánto la ama.

Las historias de amor nos inspiran y llenan de esperanza. La fuerza de ese cariño es la que mueve al mundo, dicen muchas personas. En momentos complejos, donde debemos guardar la distancia social, el afecto, la amistad y bondad igual logran salir a flote. Aunque sea por una ventana, siempre habrá espacio para una sonrisa.

Esta pareja pasó por situaciones difíciles, vinculadas al embarazo. Con 20 semanas de gestación, ella debió internarse para ser monitoreada todo el día. Cualquier contacto o infección podía ser letal, nadie podía acercarse. Su esposo fue quien más sufrió, pero se las arregló para «visitarla» cada día, saludar y decirle cuánto la ama. Junto a su ventana, se ubica con una silla, una mesa o un simple cartel. 

Bob Conlin

Shona y Bob esperaban ansiosos a su bebé. A ella le faltaban apenas unas semanas más para dar a luz, pero las cosas se complicaron un poco y, para evitar riesgos como el COVID-19, los doctores decidieron aislarla.

Ha pasado los últimos días en el hospital de Chicago (Estados Unidos), a la espera de dar a luz. Su marido, a pesar de no estar cerca, hace llegar su mensaje con mucho amor y a la distancia.

Bob Conlin

Sin ese mutuo apoyo todo sería más difícil, sin dudas. Bob ha encontrado una tierna forma de aprovechar el embarazo de su esposa, mejor dicho para seguir estando presente, aunque no a su lado. 

Bob Conlin

Han formado una linda rutina, como citas desde lejos, escribiendo todo el los carteles y deseándose más que nunca.

Bob Conlin

Según escribió Bob en sus redes sociales, Shona tuvo una ruptura de membrana prematura, donde el riesgo de infecciones es muy elevado. Fueron momentos duros, pero que lograron sortear gracias al amor. 

¡Incluso la abuela del bebé ha dicho presente a través de esa ventana!

Bob Conlin

Ambos recuerdan con nostalgia la noche anterior de ir al hospital, abrazados mientras sollozaban, pensando en la soledad que afrontarían. Todo era muy triste y aterrador incluso, pero el bebé lo necesitaba y también Shona.

Bob Conlin

Varias aplicaciones para el teléfono fueron su canal de comunicación, pero algo no les cuadraba. Bob tomó sus cosas y partió al hospital, a pasar horas sentado, contemplando a su esposa y su hijo, sin importar lo lejos que podían estar. 

Bob Conlin

Los médicos han dicho que su bebé tiene pocas probabilidades de salir con vida, poco más del 1%. 

Ellos no se rinden, nunca lo han hecho, por mucho que parezca imposible, seguirán ahí. Tienen la esperanza de que todo saldrá bien

¡Esperamos que así sea!

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