Por Andrea Araya Moya
10 enero, 2017

«Fue un paso vital para mí».

Hay personas que cuando están en pareja se vuelven realmente celosas, al punto de controlar con quién hablas, qué comes o hasta con qué vistes. Todo porque no quieren que alguien más te vea o, peor aún, porque quieren que seas tal como ellos quieren. A Charlotte Guttenberg le pasó así. Hasta que su esposo murió.

Charlotte Guttenberg vivía según lo que su esposo dijera. Este le controlaba todo, incluso su vestimenta y ella, para ser una buena esposa, le obedecía en todo. Sin embargo, el esposo de Charlotte murió y ella, al fin, pudo ser como ella siempre quiso. Luego de pensarlo bien la mujer decidió auto regalarse una sesión para tatuarse todo su cuerpo.

«Fue un paso vital para mí. Siempre quise tener tatuajes. Mi esposo, que ya estaba enfermo, me prohibió tener tatuajes. Su punto de vista era que ninguna mujer podía tener tatuajes. Pero eso no me detuvo de querer uno»

-Charlotte Guttenberg a Express

Express.co.uk

Ahora, más de 10 años después, Charlotte cambió radicalmente de apariencia y de vida. Se casó nuevamente con un hombre de 75 años llamado Charles Helmke, quien es dueño del Récord Guinness mundial al hombre mayor más tatuado. Y ella no se queda atrás, pues el 90 por ciento de su cuerpo ya tiene tatuajes. De hecho, ella misma se considera una «galería de arte andante».

«Cada tatuaje que tengo tiene un significado para mí. Todos fluyen en una historia»

-Charlotte Guttenberg a Express

Está más que claro que Charlotte al fin está contenta y a gusto con su propia vida y ya no tiene que limitarse tanto como antes. Ahora es la mujer que siempre quiso ser.

 

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