Por Francisco Armanet
29 noviembre, 2017

Lo siento, David… Si no supiste amar, ahora te puedes marchar.

Nunca enamorarse de las apariencias, esa es la moraleja. Pero a pesar de lo obvio que parece, son demasiadas las personas que no pueden evitar caer en las seductoras redes de la belleza y terminan, por consecuencia, viviendo junto al disfraz en vez de al disfrazado. El problema es que, sin importar lo que pase, siempre llegará el momento en que nuestras parejas o nosotros mismos deberemos mostrarnos tal y cómo somos. Uno se enferma, envejece, tiene problemas, y muy frecuentemente, engorda. Son procesos naturales por los que pasa el ser humano, pero si amamos a las personas por lo que llevan dentro, entonces eso jamás será un problema.

Ahora, la superficialidad del esposo de Jennifer Velardi, una joven mujer estadounidense, no le permitió seguir a su lado cuando ella cayó en una profunda depresión y subió decenas de kilos. La situación para Jennifer fue muy compleja porque su madre se había quitado la vida y ella simplemente no pudo soportar el dolor si no era comiendo para liberar la angustia y la ansiedad.

Así lucía Jennifer en ese entonces.

Caters News Agency
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Entonces, inmersa en un sufrimiento desgarrador producto de la muerte de su madre, despidió a su esposo en lo que se suponía era un viaje familiar que él haría durante una semana. El hombre dijo que regresaría al cabo de ese tiempo y Jennifer, naturalmente, creyó que así sería. Sin embargo, quien hasta ese entonces era el amor de su vida no llegó ni a la semana, ni al mes, ni nunca más. Hasta que un día la mujer recibió un correo de su esposo quien le decía que jamás volvería.

«Viajó a República Dominicana para visitar a su familiar y nunca más regresó», dijo Jennifer a Caters News.

«Fue muy difícil. Mi madre tenía una depresión severa y yo estaba constantemente preocupada por ella. Cuando murió, comencé a comer mucho para calmar mis miedos y ansiedades. Dormía todo el tiempo y me sentía completamente vacía», explicó.

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Jennifer llegó a pesar más de 115 kilos. Fue en ese entonces  cuando su esposo la abandonó.

 

«Su comportamiento me hacía sentir poco querida, desvalorada, y muy poco atractiva», añadió Jennifer sobre el hombre.

Pero ella no permitió que eso la derrumbara, a pesar de lo compleja que era la situación, decidió hacer algo al respecto y salir adelante. Fue en ese momento cuando comenzó a alimentarse sanamente, cambió su estilo de vida, hizo un plan de ejercicios que cumplía estrictamente. Y entonces todo cambió radicalmente.

Al cabo de un tiempo, Jennifer lucía muy distinta, tanto por dentro como por fuera.

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La transformación fue espectacular. Y todo gracias a su esfuerzo y determinación.

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Por último, Jennifer señaló que hoy se siente otra persona. Ya ni siquiera piensa en el hombre que la abandonó.

«Creo que mi madre estaría muy orgullosa de mí. Finalmente lo que logré fue retomar el control de mi vida y de mi salud. Su mayor deseo era verme feliz», explicó.

Y pues, DESEO CUMPLIDO.

 

 

 

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