Por Moisés Valenzuela
4 septiembre, 2018

“Cuando veo a nuestros hijos trabajando tan increíblemente duro, hace que valga la pena todos los días realmente difíciles. No es un viaje fácil, pero sin duda es un privilegio ser parte de él”, cuenta la orgullosa madre.

Allison y Andrew Sweatman son una pareja de Arkansas. Mientras se encontraban viviendo en China y trabajando como profesores, decidieron tener su primer hijo. 

Entonces llegó Rosie, una pequeña que al momento de nacer fue diagnosticada con Síndrome de Down.

Facebook / Allison Grigsby Sweatman

La pareja amó a Rosie más que a nada, pero a pesar de todo ese cariño, no dejan de reconocer que el primer año fue difícil para la familia: la pequeña también nació con defectos cardíacos, lo que provocó que estuvieran enfocados en problemas graves de salud sin poder concentrarse en las cosas que un padre típico se concentra.

Sin embargo, a pesar de todas las dificultades y ya de vuelta en Estados Unidos, tiempo después tomaron una decisión que sorprendió a todos: adoptarían otro niño con la misma condición.

“Habíamos visto a nuestra hija superar tantos obstáculos y tantos peligros que algo como el Síndrome de Down ya no nos daba miedo”, aseguran. 

Facebook / Allison Grigsby Sweatman

Cuando Allison y Andrew decidieron darle una oportunidad a otro pequeño que estuviera pasando por lo mismo que su hija, conocieron a Beau. 

Beau era el hijo de una pareja que lo amaba, pero habían decidido que sería mejor cuidado por personas que ya tenían experiencia con esta condición.

“La primera vez que sostuve a Beau sentí tantas emociones y sabía que convertirlo en mi hijo significaba un gran sacrificio de su madre biológica”, recordó Allison.

La mujer dice que tuvieron una conexión instantánea con el pequeño, así que realizaron todos los trámites necesarios y en dos meses convirtieron a Beau en el hermano mayor de Rosie. 

Facebook / Allison Grigsby Sweatman

“Ser madre de dos niños con Síndrome de Down es increíblemente gratificante.  Cuando veo a nuestros hijos trabajando tan increíblemente duro, hacen que valgan la pena todos los días realmente difíciles. No es un viaje fácil, pero sin duda es un privilegio ser parte de él”.

Por su parte, Andrew ahora ve todo con mucha tranquilidad. Dice que si pudiera hablarle a su yo del pasado, le diría “respira profundo. Tu hija es mucho más que sus diagnósticos’.

La pareja cuenta que siempre quisieron adoptar, así que cuando llegó el momento, no tenía sentido descartar posibilidades por uno cromosoma más o uno menos.

Hoy Andrew, Allison, Rosie y Beau son una hermosa familia que ha decidido enfrentar desafíos que otras personas evitan. Sin embargo, todo el camino ha sido gratificante y, como ellos mismos aseguran, un privilegio lleno de amor.

Facebook / Allison Grigsby Sweatman

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