Por Fernanda Peña
26 diciembre, 2016

Sólo por haberse disfrazado de princesa…

La historia de Manuel fue compartida por su madre Natalia a Verne, esta semana. A los 4 años y durante un pintacaritas, Manuel quizo que le pintaran de princesa, mientras sus compañeros querían maquillarse como leones, calaveras y superhéroes. Desde entonces, el niño se convirtió en el blanco de burlas por parte de un grupo de niños de su clase.

Manuel tiene hoy 8 años y lleva la mitad de su vida, siendo matoneado por aquél episodio.

Según cuenta Natalia, supo que el nivel de acoso que preocupaba a su hijo, se hizo insoportable, cuando -en una visita al colegio- pintaron su auto con la palabra «Maricón». La madre además, intentó en repetidas ocasiones obtener ayuda por parte del colegio, pero no éste se negaba a ver allí un caso de matoneo.

«Los niños que se metían con él llegaron a pintar cosas por el colegio. A finales del primer trimestre hablé con su profesora. Me dijo que no había percibido nada»

-contó en la entrevista-

Los padres de Manuel decidieron finalmente cambiarlo de colegio, y pensaron que aquellos años de burla y presión habían quedado atrás. Pero tal fue su sorpresa al darse cuenta que Manuel se había vuelto a encontrar con sus acosadores este verano, durante un campamento urbano.

Sin embargo, los monitores del campamento sí encontraron una solución al acoso.

«Los monitores sí se dieron cuenta de la situación que mi hijo estaba sufriendo. Le animaron a que escribiera una carta para expresar cómo se sentía. Lo hizo en casa, él solo»

Manuel leyó su carta ante sus compañeros, y entre ellos se encontraban sus agresores.

A diferencia de sus agresores, las palabras de Manuel son bastante precisas: 

«Hola

Os voy a explicar lo que me molesta y me enfada. Que os burléis, que digáis cosas feas, que uséis palabras bonitas como insulto, que escribáis cosas feas de mí y sobre todo que os riais de mí.

Todas estas cosas me hacen sentir mal, triste, enfadado y solo.

Siento que no tengo amigos, ni amigas y no me gusta.

Querría ser amigo vuestro y que me tratéis bien. Me ayudaría a sentirme mejor».

Y el panorama cambió para Manuel:

«Fue una gran ayuda. Para él, expresarse así fue toda una liberación (…) Además, en el nuevo colegio le tratan genial. Nadie se mete con él. Ya no sufre ataques de ansiedad».

Sin embargo la actitud del primer colegio, deja preocupados a los padres y al Observatorio contra la Homofobia de Cataluña, y han decido llevar el caso a conocimiento del Defensor del Pueblo, de Cataluña. El Observatorio, fue el que divulgó la emotiva carta de Manuel, ante el portal Verné. Y pidió además que los nombres de sus protagonistas fueran cambiados.

«Nos parece una auténtica vergüenza que se puedan seguir dando este tipo de actitudes. En estos casos, los centros suelen optar por el cambio del centro para el niño que sufre acoso. Creemos que no debería ser así»

-expresó Eugeni Rodríguez, portavoz del Observatorio.-

Rodríguez asegura que este caso representa un incumplimiento a la Ley contra la Homofobia, aprobada por el Parlamento de Cataluña el año pasado. La ley resa que:

«Debe velarse porque la diversidad sexual y afectiva, la identidad de género y los distintos modelos de familia sean respetados en los distintos ámbitos educativos».  

Y se espera el pronunciamiento del Síndic de Greuges (equivalente al Defensor del Pueblo), para que la familia decida si llevará su caso ante la justicia ordinaria.

¡Grande Manuel!

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