Por Constanza Suárez
28 diciembre, 2018

Hace casi dos meses Reinaldo comenzó su travesía desde Venezuela y ya llegó Salta, ahora solo falta que llegue a Buenos Aires. No tenía qué comer, ni donde dormir y perdió toda su ropa.

Hace un año que la familia de Fabiola Navarro decidió dejar su tierra natal Venezuela para emigrar a Argentina, en busca de una vida mejor. La situación se volvió insostenible, así que vendieron todo lo que tenían para salir como fuera del país. “Prefirieron vender todo a morir de hambre”, contó la joven de 24 años a Infobae. El dinero les alcanzó para pagar cuatro pasajes en micro a tierras transandinas.

El clan se fue pero Fabiola decidió quedarse por una razón: su novio. No quería irse y dejarlo a él solo. Sus padres insistían en que abandonara el país por la difícil situación con la que debían lidiar a diario pero ella se negaba. La pareja tenía trabajo pero Fabiola ganaba solo 4 dólares al mes y debió abandonar la universidad. Su novio Reinaldo Perger trabajaba como ayudante de cocina en un puesto de comida.

Fabiola Navarro

Con el dinero que ganaban podían comer una semana, aunque solo vegetales. Debían esperar para comprar harina y arroz durante largas horas. Pero no solo ese era el problema, sino que también la violencia, contó Fabiola al portal argentino. Ya los habían apuntado con un arma de fuego para robarles el celular. Entonces lo aceptaron: ya no podían aguantar más.

Su plan consistía en que Fabiola viajaría en autobús con el dinero que sus padres le habían enviado, trabajaría y con ese dinero, compraría un pasaje para Reinaldo.

Durante todo el viaje comió galletas, no tenía nada más. Viajó 10 días para llegar a Buenos Aires. Al llegar, comenzó a sentirse mal, pensó que estaba enferma pero en seguida descubrió que estaba embarazada.

Fabiola Navarro

Fabiola le contó a su novio y él enloqueció, solo quería viajar para estar con ella. Espero casi cinco meses hasta que llamó a su novia y le contó que iba para allá. “No puedo más”, le dijo. Pero el asombro de Fabiola llegó cuando Reinaldo aseguró que haría el trayecto caminando. El viaje contemplaba ocho mil kilómetros.

Hace casi dos meses que Reinaldo salió de Caracas y como no tiene teléfono, es muy poco lo que saben de él. Fabiola contó que a principios de diciembre la llamó desde un celular prestado y le dijo que iba por la costa de Perú. Ha logrado sobrevivir gracias a la comida y agua que la gente le da y descansa en plazas o en la calle. Ha hecho dedo para avanzar, pero en uno de esos aventones tuvo que bajarse tan rápido que olvidó su bolso con ropa. “Ahora si que no tiene nada”, dijo Fabiola.

Fabiola Navarro

Como todos imaginamos, la travesía de Reinaldo ha sido extremadamente compleja. El joven le contó a su novia que ardía por el sol, tenía sus labios ensangrentados y que tenía los pies hinchados. A pesar de eso, no está en sus planes abandonar. En ese momento calculaba que le quedaban dos días para llegar a Bolivia y que quizás su viaje iba a demorar más porque quería ofrecerse para pescar en la costa, para comer y ganar dinero.

Fabiola Navarro

Tras dos semanas sin saber absolutamente nada de él, Reinaldo volvió a dar señales de vida. Afortunadamente ya estaba en Salta, Argentina. Fabiola espera que llegue al parto de su hijo. Ya tiene 7 meses.

Fabiola Navarro

“Es desesperante, pero le pido a Dios que pueda. No imagino luchar tanto para no poder llegar a tiempo al parto”, dijo Fabiola.

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