Por Diego Aspillaga
3 diciembre, 2019

Luego de perder a su padre y a su madre en menos de dos años, el mariscal de campo Josh Butler decidió salir al campo con los animales que lo confortaron y acompañaron en sus peores momentos.

En una bella tradición universitaria de Estados Unidos, cuando los jugadores de football americano juegan su último juego por su alma mater, estos son ovacionados por el público mientras salen del túnel con sus padres. 

Emotividad, orgullo y felicidad son sólo algunas de las fuertes emociones que los protagonistas sienten al ingresar al campo por última vez con las personas que les dieron la vida, los educaron y se sacrificaron todas sus vidas para ese preciso momento. 

Pero para el joven mariscal de campo Josh Butler, la noche no sería tan feliz. Esto porque perdió a sus dos padres en menos de dos años.

@joshbutlertv

El padre de Josh, Steven, falleció el 2017 horas antes de que la figura del equipo Spartans jugara un importante partido. Y este año, Josh perdió a su madre Ladrida producto de un agresivo cáncer de mamas. 

Con este triste historial, su noche de despedida universitaria parecía estar destinada a ser triste y emocional. Pero Josh decidió caminar por el túnel con dos amigos que le recuerdan a sus cariñosos padres: sus dos perros.

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Entremedio de las trágicas muertes de sus padres, el joven adoptó a sus perros Roxy y Remi para hacerle compañía y apoyarlo en los momentos más duros de su vida. 

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Parecía lógico entonces que quienes estuvieron ahí para contenerlo tal como lo hacían sus progenitores fueran también quienes lo acompañaran en su última noche como estudiante. 

Vestidos para la ocasión y visiblemente emocionados, tanto Josh como Roxy y Remi marcharon orgullosos por el campo de juego. El estadio, conociendo la historia de su jugador estrella, comprendió la emotividad de la situación y los acompañó con aplausos y vitoreos. 

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Si bien los cuerpos de Steven y Ladrida no estaban ahí, su presencia podía sentirse en el aire.

«Definitivamente ha sido un camino bendecido desde que partí tomando el bus hacia la universidad, perder a mi padre en el 2017, ver a mi madre enfermar y morir en mis brazos por culpa del cáncer. Me ha hecho más fuerte como persona, como creyente de Dios  y como líder. Amo a todos los que han tenido un impacto positivo en mi vida», escribió en sus redes sociales.

Y así como lo acompañaron en su último juego, los perros también estuvieron presentes para su graduación. «Mis perros son el mundo para mí», aseguró.

«Hablamos mucho de la tristeza y negatividad de muchas cosas porque esa es la forma de recordar más común, pero también hay positividad detrás de cada historia», agregó el mariscal de campo en su última intervención como estudiante y capitán del equipo.

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«Siempre hay un ascenso después de caer», agregó emocionado con sus perros en los brazos y sus padres en el cielo.

 

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