Por Cristofer García
14 mayo, 2020

Gregg Garfield estuvo en un grupo de esquiadores que viajaron a Italia y enfermaron por COVID-19. Sin embargo, su caso fue el peor de todos.

Contra todo pronóstico pudo vencer a la enfermedad. Luego de que los médicos le dieran el peor diagnóstico que podía esperar, al estar contagiado por COVID-19 y solo tener 1% de probabilidades de sobrevivir. Pero, milagrosamente, salió sano y salvo del hospital, como todo un héroe.

Gregg Garfield, de 54 años, formó parte de un grupo de 13 esquiadores que partió desde Los Ángeles, Estados Unidos, a Italia, a un viaje anual programado. Todos ellos enfermaron por coronavirus, sin embargo, fue Gregg quien peor la pasó cuando se contagió. Necesitó 64 días en el Centro Médico Providence St. Joseph en Burbank, California, para recuperarse.

Centro Médico Providence St. Joseph

Estos dos meses significó la hospitalización más larga para un paciente con COVID-19 en este centro médico, pero también fue Gregg el primer paciente con esta enfermedad en el Providence St. Joseph.

«No estaba tan mal cuando entró en la sala de emergencias y en menos de 48 horas, no estaba respirando bien, estaba con el oxígeno máximo», dijo el neumólogo Daniel Dea a Abc7.

Centro Médico Providence St. Joseph

Su estado empeoró rápidamente, al punto de que sus riñones fallaron y cuatro partes de sus pulmones colapsaron por los estragos del virus, según relató su hermana Stephanie Garfield. Gregg, quien había sido una referencia en su familia por su condición atlética, se encontraba en una forma que nadie imaginaba.

Cuando el brote por COVID-19 empezaba a tomar Europa, estos esquiadores viajaron a Italia, sin esperar el devastador resultado en aconteció.

Centro Médico Providence St. Joseph

«Tres días después del viaje, algunas personas comenzaron a enfermarse. Al final del viaje todos estaban enfermos. Ninguno de nosotros sabía que teníamos coronavirus», contó Brett Lightner, integrante de este grupo.

Al regresar a Estados Unidos todos dieron positivo por el nuevo coronavirus. De ellos, cuatro necesitaron ser hospitalizados y tres conectarse a un ventilador para poder respirar. Gregg corrió con la peor suerte.

Centro Médico Providence St. Joseph

Él estuvo conectado a un ventilador durante casi un mes, y durante todo el lapso que perduró en el hospital, el personal médico hizo todo lo posible por mantenerlo vivo. Al final, todo salió de la mejor manera. Él pudo sobrevivir.

«Estamos aprendiendo muchas lecciones y compartimos información que aprendimos de él con nuestros colegas de todo el mundo», dijo el doctor Stephen Kishineff.

Centro Médico Providence St. Joseph

Después de todo, Gregg ya puede abrazarse con su familia de nuevo.

Puede interesarte