Por Diego Aspillaga
18 noviembre, 2019

Alec Ingram tenía 14 años y era fanático de los autos de carrera. Si bien el cáncer lo venció a temprana edad, de seguro vio con orgullo como miles de espectaculares vehículos lo acompañaron en su despedida.

Alec Ingram nunca dejó que su enfermedad le impidiera soñar. Días buenos, días malos, despierto e incluso hablando dormido, se encargaba de hacer reír -y llorar- a su familia.

Alec Ingram’s fight with Cancer

A la tierna edad de 11 años, el pequeño, fanático de los deportes y de los autos deportivos, fue diagnosticado con osteosarcoma, un agresivo tipo de cáncer de huesos.

En los 4 años siguientes, el pequeño demostró una fortaleza increíble que sorprendió a sus padres, hermanos, doctores y a miles de personas que a través de un perfil de Facebook seguían las actualizaciones de su estado de salud y de ánimo.

Pero a pesar de luchar valientemente contra una de las enfermedades más crueles que existen, la familia de Alec veía cómo su pequeña luz se iba extinguiendo. Y, resignados, comenzaron a hacer preparativos para una posible despedida.

Alec Ingram’s fight with Cancer

Con sus últimas energías, y ya de vuelta del hospital para poder descansar junto a su familia durante sus últimos días en la tierra, el pequeño le contó a su madre cómo una vez vio un funeral con miles de motocicletas, que le encantó la idea, pero que sería mucho mejor con autos deportivos. Inmediatamente, la familia del pequeño se puso a trabajar para cumplir uno de sus últimos deseos. Si no podían entregarle paz y felicidad en vida, al menos lo harían en la muerte.

Organizados a través de redes sociales, se contactaron con varias organizaciones sociales y de ayuda, y la respuesta fue abrumadora. El evento “Sportscars for Alec” (Autos deportivos para Alec) fue visto por  miles de personas que, conmovidos con la historia del pequeño y su familia, esperaban ansiosos por su recuperación. Y si no sucedía, harían lo que fuera por cumplir su último deseo. 

Alec Ingram’s fight with Cancer

Desgraciadamente, y como pasa muchas veces con esa maldita enfermedad, Alec no ganó la guerra. Entre amigos y su familia y en la comodidad de su casa, el pequeño dejó de sufrir durante la madrugada del 7 de noviembre.

“Nuestro dulce niño vivió más en sus 14 años de lo que muchos de nosotros podríamos imaginar. Nos sentimos más que bendecidos de haber sido elegidos para ser los padres de Alec, aún por un corto tiempo. Me da mucha paz saber lo amado que era nuestro dulce hijo era y lo amado que siempre será”, escribió su madre en Facebook.

Alec Ingram’s fight with Cancer

Su familia estaba devastada, la lucha de 4 años fue costosa tanto financieramente como emocionalmente y perder a Alec dejó un vació que nunca podrá ser llenado. Pero, durante el día de su funeral, no podían evitar sonreír. Esto porque más de 4.500 personas llegaron en sus autos deportivos para despedir y rendirle homenaje al niño que nunca se rindió. 

Impactados, vieron como una fila interminable de colores y motores escoltaban al pequeño a su lugar de descanso. Desde diferentes estados, miles de autos llegaron a la ciudad de Washington, Missouri, para participar de la procesión con pancartas y carteles en señal de apoyo.

Alec Ingram’s fight with Cancer

Fue tal el nivel de la convocatoria que la ciudad prácticamente se paralizo durante el servicio fúnebre.

“No pude contenerme al ver todos los carteles, fue abrumadoramente bueno ver lo amado que era”, aseguró la madre del niño.

Alec Ingram’s fight with Cancer

Si bien Alec ya no está con su familia y amigos, su espíritu y ejemplo movilizaron a toda la comunidad para asegurarse que sus seres queridos estuvieran bien. Miles de personas y decenas de negocios comerciales están realizando donaciones para pagar las cuentas médicas de su familia para permitirles recordar a Alec en paz. 

 

 

 

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