Por Hugo Moreno
10 Julio, 2017

“La primera vez que me vi en el espejo casi me desmayé. Estaba nerviosa al salir, todos me miraban, la gente parecía que había visto un monstruo”.

Se supone que el matrimonio es una ceremonia sagrada en la que ambos, como pareja, deciden amarse y cuidarse por sobre todas las cosas. De hecho, en una parte específica dice “¿está dispuesto amar en la salud y en la enfermedad?”; son cosas básicas, por esas razones que amamos al resto. Pues este hombre al parecer no lo entendió, porque abandonó a su esposa dos semanas después de que ella quedara con horrible cicatrices por quemaduras. Una historia que conmueve a todo el mundo.

Una madre que sufrió horribles quemaduras en un incendio afirmó que las lesiones la dejaron sin hogar y sin trabajo.

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La mujer, llamada Courtney Cosper Waldon, de Georgia, quedó con quemaduras de tercer grado en su cara y 40% de su cuerpo quemado después de que gasolina fue vertida en una fogata en septiembre del año pasado.

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La joven, de apenas 27 años, fue llevada al hospital y colocada en un coma inducido por un doctor durante un mes. Dos semanas después de que se despertara, recibió otro golpe devastador cuando su marido de dos meses se largó, dejándola sola.

Courtney dijo: “Fui de ser la chica bonita, recién casada, de tener mi vida completa a apenas poder vestirme, necesitar ayuda para todo y tener que aprender a hacer las cosas de nuevo”.

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La mujer, que pasó 51 días en cuidados intensivos afirmó que después del terrible incidente se ha sometido a cirugía láser cada mes desde ese día y ha tenido siete injertos de piel, además de tener que aprender a caminar de nuevo.

Cada cirugía láser ha costado $11.000 dólares, de acuerdo a un “Go Fund Me” que creó para ayudarla a cubrir sus facturas médicas.

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Tendrá que someterse a unas 12 cirugías más en los próximos años, según los doctores.

“La primera vez que me vi en el espejo me enfermé y casi me desmayé. Fue horrible y estaba nerviosa al salir. Todos me miraban, la gente parecía que vio un monstruo”.

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Courtney dijo que recuerda “cada segundo” del momento en que la gasolina fue vertida a la hoguera en septiembre del año pasado.

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Dice que “recuerda haber estado en llamas” y que luego “”caí y rodé, para luego llamar llorando a la ambulancia”.

Cuando empezó la lenta y dolorosa recuperación su esposo la dejó porque no “podía ocuparse de ella”.

Pero la que sí ha sido como un ángel caído del cielo es su hija.

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“Al principio no me reconoció, estaba muy vacilante. Pero cuando oyó mi voz, se acercó y me dio un abrazo. Ella ha sido increíble. Cuando tenía problemas para aprender a caminar me decía que le tomara la mano”.

Sin ingresos y con enormes facturas médicas por pagar, Courtney y Caroline se han visto obligadas a abandonar su hogar. Ambas se están quedando con la madre de Courtney, hasta ser capaces de trasladarse a una casa propia.

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Por ahora están siendo apoyadas por donaciones y la iglesia local para que se pueda construir una pequeña casa en la tierra de su familia.

Gracias a la ayuda de todos los colaboradores la casa ahora tienen paredes y un techo de metal. Las empresas han ayudado al proyecto mediante donación de servicios y suministro de materiales como el hormigón, sistema de calefacción, aire acondicionado y el techo de por sí, de forma completamente gratuita.

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Courtney ha recuperado la fe una vez perdida y se siente llena de esperanza, y cree que un día será capaz de ayudar a otros como ella en su misma situación.

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“Cada día tengo más esperanzas, estoy aquí por una razón” dijo. “Tengo esperanza en el futuro, espero ayudar a otros que han sido quemados”.

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