Por Felipe Costa
5 febrero, 2021

El pequeño Brooks Campbell sufrió una repentina falla hepática que en cuestión de horas lo hizo necesitar de un donante urgente. Al no haber ningún órgano disponible, su tío Grant, que sufría una severa depresión, encontró el propósito que le devolvería la vida. Ahora ambos comparten un vínculo único.

La donación de hígado, si bien se ha hecho un ejercicio algo común, no deja de ser una maravillosa práctica que permite darle otra oportunidad en vida a quien lo necesite. Pero la historia de Grant y su sobrino Brooks es bastante particular, ya que no solo logró salvar una vida, sino la de ambos.

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Matt y Andrea Campbell son los padres de Brooks, quienes vieron sus mundos caer en pedazos cuando supieron que su hijo necesitaba de un donante urgente y ninguno de ellos era compatible. Teniendo pocas horas para hallar un órgano, la vida del pequeño de un año estaba en la cuerda floja y pese a mover cielo mar y tierra no encontraban a nadie.

La pesadilla de la familia de Ohio, Estados Unidos, comenzó un 6 de noviembre, cuando notaron que los ojos de Brooks estaban completamente amarillos. Una vez el pediatra lo revisó, no tardó un minuto para llevarlo de urgencias.

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Al día siguiente fue trasladado en ambulancia a otro hospital por una insuficiencia hepática aguda. El niño fue revisado por el doctor Koji Hashimoto, especialista en donantes vivos y fue claro en decirle a los padres que no había tiempo que perder para encontrar un órgano. Matt y Andrea pasaron por las pruebas pero lamentablemente fueron rechazados, en aquel momento las posibilidades se estaban acabando.

Con Brooks intentando sobrevivir a la falla hepática, los padres avisaron a la familia, amigos, compañeros de trabajo, prácticamente a todo a quien conocieran para que pudiera salvar al pequeño. Justo en el momento que parecían tirar la toalla, la decisión del hermano menor de Matt, Grant Campbell, cambiaría todo.

Grant atravesaba uno de los peores momentos de su vida. Se había mudado a Texas para iniciar un negocio el cual fracasó rotundamente, terminó la relación con su novia y entró en una depresión terrible, de la cual no encontraba escapatoria.

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“Me sentí inútil como hombre y me sentí solo, sin amor porque no estaba hablando con nadie sobre esto. Simplemente entré en aislamiento. Y luego, a fines de enero, comencé a tener pensamientos suicidas y pensé en quitarme la vida”.

–Grant Campbell a Today

La llamada de su hermano mayor, sin saberlo le cambiaría su vida. Se trasladó hasta el hospital desde Texas para apoyar a su hermano justo el día antes de que le notificaran que Brooks sería operado. Durante la noche Grant le comentaba a Matt de lo duro que había sido su año y le confesó que estuvo a punto de acabar con su vida, que actualmente no hallaba un propósito por el cual vivir y por eso se sentía perdido. Su hermano lo miró a los ojos, tomó su brazalete y le dijo: “Aquí está tu propósito”.

Grant sintió como su hermano le confiaba la responsabilidad de salvar a su hijo. Horas más tarde, luego del examen de compatibilidad, el hombre que había viajado desde Texas se encontraba en una camilla, dejándolo todo a la suerte de manera desinteresada.

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Luego de la cirugía, Grant vio algo que le cambió la vida. Tanto él como su sobrino compartían la misma cicatriz y su mente había encontrado paz. Se dio cuenta que, si 10 meses atrás hubiese tomado la decisión de acabar con su propia vida, no habría estado para salvar la de Brooks. Desde aquel momento quedó eternamente agradecido.

Actualmente, Grant va a visitar a su sobrino Brooks cada vez que puede. En el pequeño solo siente admiración, porque aunque no tenga conciencia, hizo más por su tío de lo que cree. Matt y Andrea están profundamente felices y esperan con ansias verlos crecer juntos, pues más que una cicatriz, comparten el regalo de la vida.

 

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