Por Pablo Román
25 agosto, 2017

Kylie siempre estaba en fiestas, rodeado de amigos, hermosas mujeres, era el mejor deportista y, además, tenía las mejores calificaciones.

Kyle era el típico chico exitoso de fraternidad que los tenía todo. Buenas fiestas, siempre acompañado de sus amigos, chicas guapas y buenas calificaciones. Vivía en la mejor casa del campus y era el estudiante honorífico, un atleta estrella y estaba becado ¿no será mucho?

Youtube/Moving Works

Sin embargo, todos los días despertaba con el miedo de perder la imagen de chico perfecto que tenía. 

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Ya no tenía esperanza y se sentía solo. 

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Durante un examen de química, todo se fue a negro: tuvo una mala calificación. Esto fue el mñaximo error que había cometido en su vida y, cómo era tan exigente, no se lo perdonó.

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Su vida comenzó a entrar en una espiral de depresión y comenzó a beber. Llegó a tomar más de un litro de alcohol diario, una cantidad exagerada. 

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Por esta vida excesos, su corazón se detuvo y allí fue cuando fue encarado con la oscura verdad. 

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De esto trata un documental llamado «El día que Kyle Murió», que narra la historia de este popular joven de universidad que tenía toda su vida diseñada. Pero con un pequeño soplido, su castillo de naipes voló. 

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Finalmente, Kyle sobrevivió y encontró en la religión el refugio. Un joven que, por poca inteligencia emocional, perdió los estribos.  

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Menos mal que encontró la forma de salir de ese agujero, pero la moraleja detrás de esto es que en la vida, todo se aprende a golpes.

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