Por Cristofer García
2 marzo, 2020

Su segunda maratón tiene fecha y es en los Juegos Olímpicos de Tokio. “¿Qué está pasando?”, alcanzó a decir Siedel después de su gran actuación.

De un día para otro pasó de trabajar en una cafetería a ser una atleta olímpica. Requirió mucho esfuerzo, pero, a pesar de las adversidades, Molly Seidel demostró estar preparada para darlo todo. Tan solo corrió la primera maratón de su vida y la siguiente en la que competirá será en los Juegos Olímpicos para representar a su país.

Para esta estadounidense los 42.195 metros de distancia de esta carrera no fueron suficientes para doblegar su ánimo. Y es que su carrera deportiva no ha sido nada fácil. Después de atravesar por una serie de lesiones, además tuvo que trabajar en una cafetería en Boston y cuidar niños para llegar a fin de mes. Sin embargo, no perdía la esperanza.

Molly Seidel

Se preparó para la maratón de Atlanta, según reseñó The New York Times. Pero no tenía grandes expectativas de hacer un buen resultado, al ser su primera carrera de esta distancia. Todo fue una sorpresa.

Las sensaciones en carrera fueron buenas y culminó segunda posición en la prueba con un tiempo de 2 horas 27 minutos 31 segundos, suficiente para asegurar uno de los 3 cupos en el equipo femenino de Estados Unidos para las Olimpiadas de Tokio 2020.

The New York Times

“¿Qué está pasando?”, alcanzó a decir Siedel después de su gran actuación. Aún no lo creía; era como un sueño. No había imaginado tan grande hazaña.

Su secreto es nunca haber dejado de soñar. La joven de tan solo 25 años ya había dado muestras de su gran talento en las pruebas de 5.000 metros, 10.000 metros e incluso media maratón. Hizo el gran salto a la maratón y de una manera envidiable.

Molly Seidel

“No tenía idea de cómo iba a ser esto. No quería sobre venderlo y ejercer demasiada presión, sabiendo cuán competitivo sería el campo. Pero hablando con mi entrenador, no quería llamarlo solo porque era el primero”, dijo a The New York Times, después de la carrera de su vida.

El clima frío le jugó a favor y no detuvo su ritmo hasta cruzar la meta. Sin embargo, los días previos a la carrera fueron atípicos a lo de las demás competidoras. De hecho, lejos de una rutina de atleta olímpica, Siedel llevaba una vida como una persona común.

Ella trabaja a la vez que comparte un apartamento con su hermana menor en Boston. Entrena en las horas que no labora.

Molly Seidel

“Normalmente me levanto, hago mi sesión de entrenamiento principal, regreso, trabajo un par de horas en la cafetería o voy a cuidar niños, y luego puedo correr más tarde en el día. Pero las cosas podrían estar cambiando un poco cuando regrese a Boston”, contó.

Pocos conocían su vida de atleta élite, y sus compañeros de trabajo se enteraron recientemente. “Les dije que calificaba para las pruebas olímpicas, y estaban entusiasmados, pero también dijeron: ‘Eres un nerd que corre'”.

Molly Seidel

Sin embargo, aunque necesita el trabajo para poder subsistir, a su entrenador no le agrada la idea de que ocupe su tiempo en esto, porque esto perjudica sus condiciones de atleta. Aunque ella demostró que podía con eso y más.

Meses antes si se lo contaban pensaría que es un chiste. Pero su esfuerzo pudo más que cualquier adversidad. Molly es ahora una atleta olímpica, el más grande sueño de un deportista.

Puede interesarte