Por Alejandro Basulto
14 mayo, 2020

Henry a sus cuatro años, en lo único que piensa es en aprender a nadar y a andar en bicicleta. Nada lo detiene.

Fue a fines de año pasado cuando, Rachel Flores, una trabajadora social estadounidense, sentía que tenía que sumar a un nuevo integrante a su familia. Ya tenía seis hijos, siendo dos de ellos adoptados, y todos con edades que van desde los 2 a los 16 años. Sin embargo, a pesar de tener ya muchos niños bajo su responsabilidad, esta dedicada mamá, quería sumar a otro más. Siendo este uno muy especial: un tierno y decidido pequeño que nació sin brazos ni piernas. Henry, se llama.

Chive Charities/Youtube

Pero a pesar de una discapacidad que significa tal adversidad, en la mente de este niño de ahora 4 años, no hay ninguna barrera que le prohiba cumplir sus metas. Demostrando una energía, una inteligencia y un optimismo, que ha conllevado que a su corta edad, demuestre ser capaz de muchas cosas. Por algo en una de sus primeras conversaciones con su nueva mamá, lo primero que le dijo, era que quería aprender a nadar y además de que pronto también tendría que aprender a andar en bicicleta. Definitivamente, nada lo detiene.

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“Cuando obtuvimos a Henry, sabíamos que necesitaría más y pensamos que planearíamos con anticipación y estaríamos al tanto de todo. Incluso haciendo todo lo que nos hemos quedado cortos muchas veces (…) Me gustaría encontrar ayuda para mi hijo con ausencia de extremidades”

– dijo Rachel Flores, según consigna The Chive.

Ella además de vivir junto a sus hijos, que son su propósito y pasión en la vida, también vive junto a su esposo Ray, un técnico de anestesia en un hospital infantil local. Juntos normalmente se las han podido arreglar, pero mientras más crece el cuerpo de Henry, más necesidades y dificultades aparecen.

Chive Charities/Youtube

Debido que a sus cuatro años, este pequeño sin brazos ni piernas, no tiene prótesis, ya que se requieren hasta 8 meses para que sean probadas para finalmente ajustarlas. Cuando se cumpla ese tiempo, este simpático niño tendrá sus nuevas extremidades. Las que costarían 25.000 dólares estadounidenses cada para par, necesitando Henry dos y significando un gasto de 100 mil dólares anuales hasta que el niño deje de crecer en 16 años más.

Chive Charities/Youtube

Por ahora, los padres de Henry se las han arreglado teniéndole revestimientos de silicona y una silla de ruedas. Sin embargo, todavía la preciada autonomía para alimentarse, ducharse, moverse e ir al baño, siguen siendo un reto diario. Con poco más de medio metro de altura, la cima del inodoro parece muy lejana para Henry, aunque eso no evitó que tratara de subirla… apoyando su rostro en ella.

A pesar de todo, su decisión y optimismo nunca afloja. Como cuando recibió un camión de juguete, el cual él mismo se ha preocupado de armar pidiéndole un taladro de juguete a su padre. Utiliza más su camión que su silla de ruedas en casa.

Pero todavía son muchas las dificultades por las que debe pasar Henry en su vida diaria. La familia necesita de pisos nuevos, para que este niño pueda moverse en su silla de ruedas por una superficie plana, además de nuevos revestimientos de silicona junto con un bidé de tamaño infantil que resuelva los problemas de altura e higiene y un mini fregadero para Henry. Por ello, Chive Charities está pidiendo donaciones, para satisfacer estas necesidades.

 

 

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