Por Alejandro Basulto
22 abril, 2020

Se esforzaron durante un turno de casi un mes para que la gente tuviera lo necesario para hacer frente a la pandemia del COVID-19.

Con más de 824 mil casos de personas contagiadas y más de 45 mil fallecidos, Estados Unidos es por lejos el país más afectado por el coronavirus. Conllevando esta situación, que no solo el gobierno deba extremar recursos ante esta pandemia, decretando cuarentena y nuevas reglas para evitar que su propagación empeore, sino que también, presionando a los científicos y empresas a enfocar todos sus recursos y esfuerzos para hacer frente a esta enfermedad que suma más de 2.500.000 de gente infectada en todo el mundo.

6abc Philadelphia/Youtube

Y es por eso, que unos trabajadores de Delaware, en Pensilvania, estuvieron trabajando en la fábrica Braskem America, durante las 24 horas de los 28 días consecutivos en los que estuvieron esforzándose sin cesar, para producir las materias primas necesarias para las creación de máscaras N95, batas de hospital y toallitas sanitarias, que actualmente escasean debido a la crisis provocada por el COVID-19.

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Esta magna y noble obra de tal magnitud, según consigna WPVI-TV, se hizo realizado gracias a 40 miembros del personal de Braskem, quienes ofreciéndose como voluntarios, vivieron en las instalaciones durante cuatro semanas seguidas para producir una importante cantidad de materiales necesarios para esta dura lucha contra el coronavirus.

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Se organizaron dividiéndose en dos equipos, en los que los trabajadores intercambiaron turnos de trabajo de 12 horas, pudiendo comer, dormir y descansar juntos en el lugar. Solo tuvieron contacto con el mundo exterior, a través de las transmisiones de las noticias de televisión y unas cuantas visitas de familiares y amigos. Se preocuparon de nunca retirarse del lugar y de dar todo de sí para que lo producción lograra su cometido.

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Tras cumplir con un trabajo pesado de largas horas, el personal, sintiéndose aliviado, por fin pudo regresar el lunes por la mañana donde sus familias. “Ha habido un brillo en los ojos de todos”, dijo Joe Boyce, el supervisor de turno de las operaciones. El esfuerzo resultó bien invertido, habiéndose sido esos 28 días sin descanso un gran acto de servicio que será muy valorado ahora y en el futuro.

“Estamos verdaderamente honrados de poder devolver y apoyar a personas que nunca conoceremos de alguna manera (…) A todos los primeros en responder, a todas las personas en la primera línea, les agradecemos (…) Eso es lo que hace que nuestro trabajo sea fácil de hacer”

– declaró Joe Boyce.

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Acorde a este supervisor de turno, los trabajadores pudieron desenvolverse sanamente durante ese casi un mes de encierro y arduo trabajo. Demostrando interacciones humanas normales. Y obteniendo por este esfuerzo, una semana de descanso antes que vuelvan a las instalaciones en su horario normal.

 

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