Por Alejandro Basulto
28 marzo, 2020

Esta pandemia la venceremos en unidad, sin que las religiones, naciones o etnias nos dividan.

Cada vez son más los países que se están tomando al COVID-19 con su debido peso y seriedad. Esta pandemia, que a la fecha suma casi 639.800 personas contagiadas y más de 29.730 víctimas fatales a nivel mundial, ha logrado llegar a todos los continentes.

COVID-19 | NIAID

Obligando de esta manera, que muchos países implementen medidas tan drásticas como la cuarentena obligatoria, paralizando de esta forma la economía global. Es una situación crítica, en donde lo más importante es salvar las vidas que puedan estar en peligro.

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Y es en esa situación en la que aparece Israel, uno de los 20 países con más casos de contagios de COVID-19, con 3.460 personas contagiadas y con 12 fallecidos a raíz de esta pandemia. Lo que no solo ha significado en la implementación de medidas de control social, sino que también en una sobre-exigencia del sistema de salud, viéndose los trabajadores de este en una situación como pocas veces tan demandante. 

Siendo posiblemente, los más demandados durante esta crisis de salud, los paramédicos. Apareciendo ahí el caso de Avraham Mintz y Zoher Abu Jama, el primero un judío religioso y el segundo un ferviente musulmán. Ambos paramédicos son compañeros de trabajo, y tras haber revisado a un hombre de 77 años, se dirigieron a atender a una mujer de 41 años con problemas respiratorios en la ciudad sureña israelí de Beer Sheva.

Dadid Adom

Así hasta que el reloj marcó las seis de la  tarde, que significaba su único descanso del turno. Los dos miembros de Magen David Adom (MDA), el servicio de atención de emergencia de Israel, se detuvieron, uno de pie frente a Jerusalén y el otro se arrodilló sobre su alfombra granate y blanca en dirección hacia La Meca. Era tiempo de orar.

Esta imagen, esta oración conjunta, que para ellos no es nada nuevo, para el resto se transformó en una fotografía inspiradora en medio de la pandemia del coronavirus. Si algo vencerá a esta enfermedad, será la unión entre todos. Y ellos lo tienen muy claro.

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“El hecho de que sea tan simple lo hace tan poderoso. Creo que Zoher y yo y la mayoría del mundo entendemos que tenemos que levantar la cabeza y rezar. Eso es todo lo que queda (…) Todos tienen miedo del virus (…) Nosotros también, pero creemos que todo está bajo el control de Dios, bendito sea. Ambos creemos esto»

– declaró Mintz, de 42 años y padre de nueve hijos, a CNN.

«En términos de creencia y personalidad, creemos en las mismas cosas y tenemos algo en común (…) Creo que es una persona que ofrece y recibí el sentimiento del honor y eso es importante (…) Creo que Dios nos ayudará y superaremos esto. Todos debemos rezar a Dios para que nos ayude a superar esto, y superaremos esta crisis mundial»

– dijo también Abu Jama, de 39 años y padre de siete hijos.

Dadid Adom

Mintz es un empleado a tiempo completo de la MDA, que además capacita a voluntarios, siendo Abu Jama uno de ellos. En todo Israel, este equipo de atención de emergencia de salud, ha recibido más 100.000 llamados en los días más intensos, lo que es 10 veces lo que se recibía normalmente.

Su trabajo no solo es el típico de los paramédicos, sino que también incluye llevar pacientes de COVID-19 al hospital o a centros de cuarentena, realizarles los exámenes, recolectar donaciones de sangre y más. Cuentan con 2.500 empleados a tiempo completo y 25.000 voluntarios. Lo que no se les hace suficiente.

Por eso, Mitz y Abu Jama, tras orar por 15 minutos, regresaron a la ambulancia y siguieron con su heroico trabajo.

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