Por Alvaro Valenzuela
9 noviembre, 2015

«Desde julio que mi pareja y yo hemos hospedado unas 24 personas procedentes de Siria, Afganistán, e Irak en nuestro hogar en Berlín. Nuestros cuchillos están todavía en la cocina, precisamente en la mesa donde los dejé».

A menos que hayas estado viviendo bajo una roca, seguramente sabrás sobre la gran oleada de refugiados que han llegado en masa a Europa escapando de la guerra y la violencia que se generado en Siria y en otros países del Medio Oriente como Irak o Afganistán. Este tema ha sido muy polémico en el continente europeo pues se ha desatado un problema de islamofobia en muchos países. Hay mucha gente que ha campaña en contra de la admisión de refugiados, mientras que otras personas están abriendo literalmente sus puertas.

Uno de los que recibió personas fue el alemán Dirk Voltz, quien llegó a recibir 24 huéspedes que vivieron con él y su pareja. Él escribió un post en Facebook acerca de su experiencia y fue tan reveladora que se ha convertido en viral al poco tiempo:

En los malos tiempos, uno debe tener su propio balance de las cosas. El mío se parece a esto: Desde julio que mi pareja y yo hemos hospedado unas 24 personas procedentes de Siria, Afganistán, e Irak en nuestro hogar en Berlín. Nuestros cuchillos están todavía en la cocina, precisamente en la mesa donde los dejé. Desde de que nuestros invitados de Siria e Irak llegaron, nunca hemos necesitado una llave para nuestra habitación, excepto por una vez que un querido huésped de Afganistán necesitaba una para jugar con nuestros gatos. Nuestros cuatro gatos viejos y gordos se divirtieron tanto como el joven.

Pero volvamos a los cuchillos: todo lo que fue apuñalado en nuestra casa en las semanas en que fuimos anfitriones fueron cebollas, ajo y un muchísima carne. Mario y yo todavía estamos vivos. Tal vez, incluso con mayor intensidad que antes. Si es que alguna vez volveremos a vivir una vida «normal», no lo sabemos. ¿Cómo puedo hablar de la charla de lujo de ayer? Realmente, ¿qué diablos está pasando aquí?

Ningún musulmán que estuvo aquí quiso matarnos mientras dormimos. Nadie nos insultó porque somos dos hombres y compartimos una cama. Nadie, por cualquier medio, dijo que prefiere la Sharia sobre las leyes alemanas. No conocimos a ninguna persona que no se arrepiente de salir de su casa. La única mala experiencia que puedo recordar es que nuestros nuevos amigos utilizaban mucha azúcar y mucha sal. Así que lo compramos en el mercado y eso fue todo.

¿Dónde está la islamización que la gente en Alemania ha estado tan preocupada en las últimas semanas? Tal vez se habrá quedado en la ruta de los Balcanes en alguna parte. Está ahí si le preguntas a los llamados «ciudadanos preocupados» de Alemania… definitivamente. Si no es ahora, entonces será en 2016, 2017, 2018…

La verdadera decepción que nos pasó a nosotros llegó en forma de mensajes normales de texto, amenazas de muerte en la calle o cartas insultantes en la puerta principal de nuestra casa. O simplemente amigos de la escuela, que en vez llorar, citan la AfD [partido político derechista de Alemania]. En lugar de hacer frente a la crisis, actuamos como si no hubiera mañana. ¡Despierta finalmente!

Como si se pudiera detener esta migración de personas. Como si pudiéramos personalmente influir en qué guerra estallará. Como si todos no tuviéramos una responsabilidad en los acontecimientos del mundo. Puede ser que el Islam no pertenezca a Alemania. También es posible que el diablo sea parte de todas las religiones. Tal vez tengo que luchar por mis derechos como homosexual en diez años, más intensamente de lo que tengo que hacerlo ahora. También es posible que me de cuenta, en algún momento, que he cometido errores. ¡Todo es posible, nada tiene que pasar con seguridad!

¿Quién sabe? Quiero decir, ¿quién sabe lo que va a ser algún día? Ciertamente yo sé que lo que ocurrió el recién pasado verano y este otoño han cambiado nuestras vidas. Tú puedes estar allí para otras personas. O puedes tener miedo. Y si eso sucede, lo siento.
Lo siento por los que viven en el miedo.

Básicamente, Dirk tuvo una gran experiencia con todos sus huéspedes sirios y árabes. Esto va en contra del discurso de odio que se ha esparcido en muchas zonas de Europa como Alemania y demuestra que finalmente son los únicos que han fomentado la violencia y el odio son ellos y no los recién llegados.

¿Qué opinas al respecto?

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