Por Ignacio Mardones
2 abril, 2018

“Siento que he ganado una hija”, dijo Vicky Brannon.

En el Día Nacional de Donantes, esta mujer pudo conocer a Jennifer Lentini, la niña a la cual le habían trasplantado el corazón de su hijo fallecido hace casi 2 décadas. Ellas se encontraron en el aeropuerto de Tampa y se dio la casualidad que para esa fecha también era el día de San Valentín. La reunión fue emocional e inspiradora, ambas estaban sobrecogidas por lo que estaban viviendo, se debían una gratitud mutua sin límites: 

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El niño se llamaba Matthew McIntyre y falleció en el año 1996 debido a un trágico accidente en donde un amigo disparó un arma por error. La madre, tras saber la muerte de su hijo, decidió donar su corazón. Al día siguiente éste fue recibido por Jennifer, quien para ese entonces tenía 13 años y esperaba hace meses un trasplante por una afección cardiaca que la tenía al borde de la muerte.

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Fue verdaderamente conmovedora la forma en que se desarrolló el encuentro. La madre puso su oído en el pecho de Jennifer para escuchar los latidos. Las lágrimas le corrían por el rostro, dijo “mi Matthew está ahí adentro”. Jennifer, por su parte, tampoco daba más de emoción; ella había organizado la reunión y sólo tenía palabras de agradecimiento para la madre del niño que le salvó la vida. Para hacerlo más apasionante, ella le entregó un collar con sus iniciales y un ángel dentro de un círculo. Le explicó que llamaba al niño “su ángel guardián”.  Todo fue lágrimas y felicidad aquel día, la madre estaba contentísima, se sentía orgullosa de su hijo “él tenía un corazón sano, fuerte, y la ha podido mantener viva” contó después.

¿Cómo te sentirías tú?

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