Por Alejandro Basulto
1 marzo, 2021

Después de conocer la situación de doña Dolores a través de un diario, decidieron solidarizar con ella para que continúe con lo que no pudo hacer cuando era más joven por culpa de la pobreza y el trabajo.

La paraguaya Dolores Vázquez, de 81 años de edad, es una que, como tantas de su generación, tuvo que postergar sus estudios para ayudar a sus padres y a su hogar trabajando. Su sueño siempre fue ser una ingeniera ambiental, pero producto de las exigencias y precariedades de la época en la que nació, no pudo convertirse en lo que siempre anheló.

Hasta ahora. Porque está aprovechando que actualmente sí tiene tiempo disponible para poder dedicarlo a su desarrollo como profesional. Incluso, ya está estudiando, en la Universidad Politécnica y Artística de Paraguay, donde hasta hace clases.

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Solo le faltaban cinco materias para que terminara la malla curricular de su carrera cuando lamentablemente llegó la pandemia del coronavirus a su país. Una nueva realidad, que para algunas personas no significó una gran barrera para poder seguir estudiando, pero para ella, que era de otra generación y época, sí. Las clases eran virtuales y ella ni siquiera tenía un computador. Una noticia que rápidamente lo supo la directiva, los profesores y los demás estudiantes de su facultad, llegando poco tiempo después a su casa ubicada en San Cosme y Damián, Itapúa, con nada menos que un notebook nuevo.

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“La gente de mi Facultad vio la publicación en el diario y hoy me trajeron para mi una computadora. Si lloro es porque a mis 81 años es la primera vez que tengo una (…) Ahora sí voy a poder seguir las clases virtuales y ojalá ya pueda recibirme de ingeniera ambiental, que es lo que tanto quiero. No le saco la mirada a la computadora, no lo puedo creer, estoy muy contenta (…) Siempre quise seguir en esta carrera [Ingeniería Ambiental][ porque soy una amante de la naturaleza, de las plantas, de los animales (…) Terminé a duras penas el colegio, eso sí con buenas notas, pero me costó porque éramos una familia humilde. Luego ya me tocó trabajar (…) A los 75 años me decidí y dije ‘los sueños hay que cumplirlos’ y lucho por ellos”

– dijo Dolores Vázquez a Crónica.com.py

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Una mujer que a sus 81 años vive sola, ya que nunca se casó y tampoco tuvo hijos. Su prioridad siempre fue dedicarse a sus padres y a sus hermanos, para ahora, que ya ha trabajado tanto, poder cumplir uno  de sus máximos anhelos, el que es convertirse en una ingeniera ambiental.

Trabajar desde muy joven le significó retrasar el hacer realidad uno de sus sueños, pero nunca para ella fue sinónimo de abandonarlo.

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Para Dolores Vázquez lo que se le viene después de haber recibido el computador tampoco es fácil. Debido a que antes de ponerse al día con los estudios, debe primero aprender rápido a usar el notebook, para sacarle el máximo provecho. Afortunadamente puede contar con la licenciada Fátima Santacruz, quien le ayudará y le enseñará a ocupar el equipo informático. “Ella pone todo de sí para aprender rápido, es muy inteligente (…) La idea es que pueda llevar las clases virtuales y pueda terminar la carrera que estudia”, dijo su profesora de computación, joven que la tiene como referente y ejemplo para muchos de la comunidad en la que residen.

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