Por Camilo Morales
10 septiembre, 2021

Se trata de Jia Haixia y Jia Wenqi, dos amigos que llevan 13 años luchando para reforestar su comunidad y evitar que se inunde, a pesar de sus discapacidades. “Yo soy sus manos, él es mis ojos”, dijo Haixia.

A lo largo del mundo existen muchas personas que combaten día a día por proteger el medioambiente y batallar contra los estragos del calentamiento global. Hay sitios en distintos países que han sufrido sequías o que peligran por las subidas de aguas, por lo que las comunidades han implementado distintos proyectos de mitigación.

Pero uno de los casos más especiales de este tipo se encuentra en la aldea de Yeli, al noreste de la República Popular de China. Ahí dos amigos están intentando plantar el máximo de árboles posibles para evitar que las aguas inunden su pueblo. 

Xinhua

Se trata de Jia Haixia y Jia Wenqi, quienes trabajan en un sector de 8 hectáreas de tamaño, lugar que arrendaron al gobierno local, según información de BBC.

Y esta historia se pone cada vez más increíble ya que los dos hombres tienen discapacidades. Haixa es una persona no vidente, mientras que Wenqi sufrió la amputación de sus dos brazos. Ambos se apoyan mutuamente para sacar adelante su misión: plantar árboles.

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La lucha que estos dos amigos llevan adelante no es reciente, sino que ya han pasado 13 años desde que comenzaron a dedicarse a cuidar de su comunidad y del medioambiente. No se separan en ningún instante mientras se abren paso entre el paisaje rural.

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Según comentaron a BBC, deben pasar por bosques y ríos, caminos en los cuales Wenqi guía a su amigo Haixia, quien se sostiene de su chaqueta para no tropezar con nada. De hecho, para cruzar los ríos, éste se sube encima de la espalda de Wenqi para ser transportado. “Yo soy sus manos, él es mis ojos“, dijo Haixia.

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Haixia quedó ciego luego de un accidente en una fábrica el año 2000, de ahí en adelante le costó adaptarse a la vida sin poder ver. Wenqi, en cambio, vivió casi toda su vida sin brazos, ya que se los amputaron cuando tenía tres años, por lo que siempre intentó hacer su vida de forma normal. 

En el campo ambos trabajan juntos. Revisan el crecimiento de las plantas, les echan agua y arreglan el terreno para plantar más. “Me encanta ver a los árboles prosperar. Esto beneficia a la naturaleza ya nuestra comunidad, ya que previene las inundaciones“, explicó Haixia.

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Eso sí, más que preparar el terreno, lo que más les ha costado es convencer a su comunidad de que lo que hacen tiene un impacto. Al principio, según cuentan, no creyeron en ellos, por sus discapacidades. Con los años los vecinos, incrédulos, fueron testigos de que los árboles crecían.

Nos ayudan a arreglar nuestras herramientas, regar los árboles y podar las malas hierbas. Incluso nos compraron árboles jóvenes para plantar“, cerró Haixia, quien hoy agradece la ayuda de sus vecinos.

 

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