Por Diego Aspillaga
10 febrero, 2020

En vez de revender una entrada que les sobraba, un grupo de amigos decidió usarla para darle a un indigente el mejor día de su vida. La sonrisa de Simón lo dice todo.

Todo estaba listo. Luego de semanas de organización y planificación Jonathan Morgan y sus amigos se dirigían al estadio Principality para ver el partido inicial de la famosa copa de rugby de las Seis Naciones.

Rugby Six Nations

Los amigos, todos fanáticos del deporte, habían previsto todos los detalles para poder encontrarse en el estadio y disfrutar juntos del mejor rugby del mundo. Era su país Gales contra la poderosa Italia, era en una estadio magnifico, estarían todos los amigos reunidos, sería una noche perfecta.

Pero una cancelación de último minuto amenazó con arruinar toda la velada. Uno de sus mejores amigos no podía asistir por motivos familiares. de pronto, la idea de reunirse con todos sus compañeros para disfrutar del importante partido unidos como la familia que eran parecía muy distante. No sospechaban que esa ausencia sería su ticket para cambiarle la vida a un hombre y hacerse famoso por ello. 

Pixabay

Con el ticket sobrante en mano, los amigos pensaron en las opciones que tenían. Podrían revenderlo y ganar aún más dinero del que su amigo ausente había gastado en la entrada. Podrían llamar a otro amigo para ver si alcanzaba a llegar al estadio y disfrutar con ellos. Las opciones eran llamativas, pero había una tercera alternativa que probaría ser por lejos la mejor de todas.

Ahí, frente a la boletería, un anciano estaba sentado internado pasar el frío entre la multitud. Su barba, de una mezcla entre rubia y gris, cubría la mayor parte de su rostro. Su vestimenta estaba sucia, al igual que sus manos. Pedía limosnas a cada fanático del rugby que se le cruzaba, pero parecía ser invisible, una reacción normal de la gente ante un vagabundo.

Pero donde el resto de las personas vería a un ser indeseable, Jonathan y sus amigos vieron una oportunidad de regalarle a un hombre el mejor día de su vida.

@TashyMorgan

El grupo se acercó al hombre, preguntaron por su nombre y si quería entrar con ellos a ver el partido. Simon, como descubrieron que se llamaba, accedió de inmediato y luego de pedir ayuda para levantarse, le dio la mano a todos y entro con ellos.

Su cara lo decía todo. Lágrimas de agradecimiento y gratitud corrían por su rostro mientras el hombre, quien llevaba años pidiendo donaciones afuera de ese estadio, presenciaba por primera vez un espectáculo deportivo en su interior.

Ya no era invisible, ya no era indeseable. Ahora era parte de un grupo de amigos, ahora tomaba cerveza con ellos, cantaba y disfrutaba de un partido de primer nivel. Para conmemorar la ocasión, Jonathan se tomó una fotografía con Simon en la que se puede ver al anciano disfrutando el mejor día de su vida. La imagen vale más que mil palabras. 

Rugby Six Nations

Luego de una tarde de rugby, cervezas y camaradería, los hombres salieron del estadio y se despidieron de su nuevo amigo, quien no daba más de alegría y entusiasmo. El sujeto no dejaba de sonreír y el grupo de amigos tampoco: Gales ganó 42-0 ese día y todos asumieron que la victoria, la buena suerte, la cábala, fue Simon. 

Al ver la fotografía, la hija de Jonathan decidió subirla a Twitter para que todo el mundo disfrutara de la sonrisa más pura y genuina que había visto, así como celebrara al hombre que, junto a sus amigos, hicieron posible que un anciano tuviera el mejor día de su vida. 

«No podría estar más orgulloso de mi padre. En el partido Gales vs Italia, tuvo un boleto extra y conoció a un hombre sin hogar en la calle a quien le dio el boleto … ¡hizo este año de hombres y dijo que fue lo mejor que alguien haya hecho por él! La sonrisa lo dice todo», escribió la joven.

@TashyMorgan

La sonrisa de Simón en verdad lo dice todo y más de 200 mil personas están de acuerdo.

 

 

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