Por Felipe Costa
22 enero, 2021

Rosa había estado trabajando durante 20 años en el mismo edificio, conocía prácticamente a todos, a algunos hasta los vio crecer. Sin embargo, debido a la pandemia no pudo seguir yendo a trabajar, quedando sin dinero para pagar el alquiler, fue entonces que la comunidad le hizo un generoso regalo.

Cuando se realizan gestos de gratitud hacia alguien, de manera completamente desinteresada, es increíble el nivel de impacto que pueden llegar a tener en la vida de esa persona. A veces se trata de solo un detalle, otras veces de algo que requiere de más esfuerzo, pero siempre que se haga del corazón valdrá la pena, así como unos vecinos de un edificio que le cambiaron la vida a la señora que hacía el aseo en el lugar.

Marcus Monroe

La señora Rosa, por 20 años había trabajado haciendo la limpieza en un edificio, donde conocía a prácticamente todos los residentes. Una vez llegada la pandemia, la cuarentena impidió que fuese a su lugar de trabajo por meses, esto provocó que se quedase sin ingresos y sin poder pagar el alquiler de su propia casa.

Sin dinero, se vio obligada a abandonar su hogar e irse a vivir donde su hermana. Los residentes, que no habían visto a Rosa hace tiempo se enteraron de lo que le pasaba, así que decidieron ayudarla.

Marcus Monroe

Un día la llamaron para que fuese al edificio, pero sin contarle en detalle para qué. Rosa ese día se puso su uniforme y llevó sus artículos de limpieza pensando que la llamaban para hacer el aseo del lugar, sin embargo, la sorpresa que le tenían preparada logró sacarle lágrimas.

La hicieron subir por el ascensor y entrar a un departamento que estaba completamente vacío, fue entonces que le dieron la noticia. El inmueble era para ella y el alquiler correría por parte de la comunidad de vecinos. Rosa no se lo pudo creer, creía que era una broma de mal gusto. Luego de eso estalló en lágrimas de emoción, era el mejor gesto que le habían hecho en 20 años.

Marcus Monroe

Un gran departamento de 4 dormitorios, 3 baños y dos balcones, todo un lujo que jamás se imaginó tener. Por cada rincón que recorría quedaba cada vez más alucinada.

La vida de Rosa ahora tendrá sin dudas un cambio drástico gracias a la amabilidad de quienes se convirtieron casi en una segunda familia durante 20 años, a muchos los vio crecer, por lo que el gesto sin dudas caló hondo en su corazón.

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