Por Josefa Velasco
24 abril, 2020

La fe mueve montañas y este sincero video lo evidencia.

No es misterio que los tiempos que estamos viviendo son muy difíciles para todos, hemos pasado de libertad absoluta a tener que estar encerrados en nuestras casas, lo que ha afectado nuestra sanidad mental de manera muy grave. Además, ya todos nos estamos preparando para la gran crisis económica que se nos avecina, que afectará tanto a ricos como a pobres, porque aquí nadie se salva.

Se habla de que será la peor crisis de los últimos 100 años, un claro ejemplo de lo que se viene fue la cotización del petróleo hace unos días en Estados Unidos, que marcaba números negativos. Otro ejemplo son las tasas de desempleo que ya se están viendo en el mundo, y es por eso que muchas personas agradecen día a día la oportunidad de hoy poder trabajar y llevar un sustento a sus casas.

Pero la imagen que se vio el pasado lunes de un vendedor ambulante en Guatemala sorprendió y estremeció a las redes sociales. El Presidente de ese país ha decretado toque de queda, por lo que todos los trabajadores informales se ven obligados a regresar a sus casas a cierta hora. Pero cuando un comerciante finalizaba su jornada en la zona 10 de la capital de ese país, el reportero Víctor Álvarez pudo captar un acto que debía compartir sin lugar a dudas en su cuenta de Twitter.

@valvarez969

“En medio de las adversidades, vendedor ambulante da gracias a Dios por tener un trabajo. Luego de su oración a pocos minutos del toque de queda recogió su venta, balones plásticos, mascarillas en zona 10 y se retiró” señaló Álvarez en su cuenta de Twitter.

La publicación muestra un video donde se puede ver el emotivo momento cuando el vendedor ambulante termina de trabajar, y luego se arrodilla para agradecer a Dios, agradece la oportunidad de tener trabajo en estos tiempos tan difíciles.

Esta acción ha generado muchas reacciones en redes sociales, la mayoría de carácter positivo, ya que es imposible no emocionarse al ver esta imagen.

@valvarez969

Muchas veces nos quejamos por cosas muy insignificantes, otras veces porque queremos mejores sueldos, mejores jefes, mejoras en muchos ámbitos o porque algo que queríamos no lo encontramos, pero pocas veces nos hemos sentado como este hombre a agradecerle a la vida las oportunidades que nos entrega. Seamos más agradecidos, y viviremos una vida mucho más amena.

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