Por Constanza Suárez
28 noviembre, 2019

Julio Sánchez, de 28 años, perdió todo. Su grupo de amigos lo llevó a comer, le compró ropa y hasta obtuvo un lugar donde vivir.

Un grupo de jóvenes de Mazatlan, ciudad costera de México dieron cátedra de generosidad y buen corazón cuando ayudaron a un amigo y compañero de la infancia que vivía un difícil momento.

Julio Ramón Sánchez, 28 años, vivía en la extrema pobreza. Su madre falleció cuando  era muy joven, y desde entonces el camino se volvió complejo: sufrió de depresión, terminando en la calle. Perdió la mayoría de sus bienes y la calle se volvió su única opción, comiendo lo que encontraba y durmiendo dentro de vehículos; o donde pudiera. 

Facebook/Simon Pollo

Jorge Lizárraga conoció a Julio cuando eran niños, y cuando descubrió la situación con la que debía lidiar quiso ayudarlo,  consiguiendo un cambio fundamental. Llevó a su antiguo compañero por un corte de cabello, ropa nueva y una comida gustosa. El primer paso para una nueva vida. 

Facebook/Simon Pollo

Para lograr tal hazaña, Jorge se unió a otros amigos de su antiguo barrio para ayudarlo más allá de un simple gesto. Lo ayudaron a salir de su adicción a las drogas y a encontrar un lugar donde vivir. 

Jorge contactó al padre de Julio, quien no lo veía hace mucho tiempo. El hombre decidió abrirle la puertas de su casa para ofrecerle un refugio seguro. La vida del joven cambiaba radicalmente. Y las fotografías de su nuevo aspecto lo comprueban. 

Facebook/Simon Pollo

Además de ayudar a su viejo amigo, Jorge creó Simón Pollo, un proyecto para ayudar a personas en necesidad, favoreciendo su reintegración a la sociedad. Tras su experiencia con Julio, supo que quería seguir ayudando a entregar nuevas oportunidades de vida. 

Facebook/Simon Pollo

Ahora Julio cuenta con el apoyo de su nuevo grupo de amigos, que estarán ahí siempre para cuando lo necesite. 

Facebook/Simon Pollo

 

 

 

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