Por Camilo Morales
9 septiembre, 2021

“Me pareció genial ayudar a la gente (…) Las personas enfermas pierden el cabello y no pueden evitarlo”, dijo la pequeña Romane. Su madre, en tanto, explicó que ella “siempre ha sido generosa”.

El cáncer es una enfermedad que, lamentablemente, puede sufrir cualquiera. De hecho, según la OMS es la primera causa de muerte a nivel mundial. Es por eso que una niña de Ploërmel, Francia, al darse cuenta de que su madre había sido recién diagnosticada con cáncer al pulmón decidió hacer un acto solidario y de amor: cortar 30 centímetros de su melena rubia para donarlo a las personas que pierden el cabello por los tratamientos de quimioterapia.

Fue en mayo de 2018 cuando a Anne, la madre de Romane, de 12 años, le diagnosticaron cáncer. Según contó su esposo, Pierre Yves, al medio Le Ploërmelaisla noticia fue difícil de aceptar, me costó mucho digerirla. Pero habíamos tomado la decisión de no ocultarles nada a los niños, para decirles la verdad“. 

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A pesar de la fuerza con que el cáncer avanzó en Anne y su salud se deterioró con el pasar del tiempo, Pierre dijo que “era una luchadora, y sus hijos la devolvieron“. Y aquí es donde entra Romane, quien al darse cuenta del estado de salud de su madre no dudó en tomar una decisión secreta. “Las personas enfermas pierden el cabello y no pueden evitarlo. ¡Puedo cortarlo y vuelve a crecer!“, pensó en ese momento la niña.

Sin conocimiento ni de Anne ni de Pierre, Romane fue hasta la peluquería y preguntó sobre cómo poder donar su pelo. “Me pareció genial ayudar a la gente“, contó la niña a Le Ploërmelais. Mientras que su padre, no se sorprendió con su acción ya que aseguró que la niña “siempre ha sido generosa“.

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Fue así como 30 centímetros de cabello fueron cortados para ser enviados hasta la asociación Solidhair, que según su página web tienen como objetivo “recolectar, gracias a particulares, socios de peluquería o custodios, mechones de cabello natural de más de 25 cm como mínimo en los mechones más pequeños, para luego venderlos a peluqueros“. De esta forma, se genera una ayuda para la compra de prótesis de cabello para la gente que sufre de cáncer o alopecia.

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Romane junto a su padre tuvieron que vivir lo inevitable: Anne no pudo resistir mucho tiempo y hoy enfrentan la vida sin ella. Pero lo que para Pierre fue un dolor en su corazón también se transformó en un cariño por el acto de su hija quien “estaba orgullosa de haber dicho adiós a su largo cabello para devolver la feminidad a los enfermos“.

Hoy, Romane volvió a donar otra vez su cabello luego de dejarlo crecer durante unos meses. La solidaridad para ella no se detendrá aquí.

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