Por Andrea Araya Moya
12 julio, 2017

“¿Cómo se supone que quieres que me relaje? ¡Es mi trasero!”.

Ok, probablemente no es lo más cómodo e higiénico, o placentero. De hecho muchas mujeres llegan a sentirse un poco incómodas, aunque accedan a practicar este tipo de sexo con su pareja. Se requiere de mucho esfuerzo y paciencia. Y es algo que se debe hacer con la higiene y el cuidado.

Pero, CUANDO ACEPTAS tener sexo anal con tu pareja, como nueva experiencia, es inevitable que tu mente te invada con pensamientos absurdos que pocas veces puedes controlar. O que te distraen completamente. 

1. “¿Me va a doler?”

Macarena Salinas/UPSOCL

2. “¿Tendré limpio el trasero?”

Macarena Salinas/UPSOCL

3. “Cómo me veo en esta posición? mmm, quizá si levanto el trasero se vea mejor”

Macarena Salinas/UPSOCL

4. “¡Apura, no tengo todo el día!”

Macarena Salinas/UPSOCL

5. “Definitivamente nunca más”

No a todos les gusta. Es decisión tuya si aceptas o no, pero en caso de que aceptes probablemente será inevitable que pienses estas cosas.

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