Por Antonio Rosselot
8 septiembre, 2021

Crystal Coombs (EE.UU) quiso tapar unas cicatrices en su cara causadas por el ataque de un perro; si bien el médico que la atendió hizo un buen trabajo, no fue muy criterioso al elegir la piel de origen del injerto. Poco después, los pelos ya estaban creciendo en la mejilla de la mujer.

Aquí les contaremos del caso de una mujer estadounidense que, tal como dice el dicho, “salió de Guatemala para caer en Guatepeor” —con todo el respeto hacia nuestros seguidores guatemaltecos, claro está—.

Cuando tenía nueve años de edad, Crystal Coombs fue atacada por un perro y quedó con unas feas cicatrices en su rostro: el animal le había quitado un trozo de piel de la parte superior del pómulo derecho, lo que ella misma describió como “digno de Freddie Krueger”.

E!

Pidió una hora con un cirujano plástico para arreglar su cicatriz, y éste le sugirió hacer un injerto de piel sacada de su ingle, a diferencia de otros lugares más expuestos. La mujer se hizo el procedimiento y éste quedó bastante bien, pero al cabo de un tiempo, los vellos comenzaron a crecer.

Y claro, decimos “vellos” porque, debido al origen de la piel injertada, a Crystal le empezaron a salir vellos púbicos en su cara. “No recuerdo que el doctor mencionara que me crecerían vellos púbicos en el injerto”, sinceró.

Cuando tuvo la posibilidad de arreglarlo, visitó a los cirujanos plásticos expertos del programa Botched, de E!, para ver cuáles eran las opciones. Los médicos escucharon la historia completa y se preguntarán por qué, de todos los lugares del cuerpo donde no crecen pelos, el médico previo decidió usar piel inguinal. “Se podría haber usado la espalda, el abdomen. Obviamente las axilas no”, comentó Terry Dubrow, uno de los médicos del programa.

E!

Coombs comentó que este efecto secundario de su operación no la molestaba mucho hasta que dio a luz a su hija: para ella, es importante resguardar el futuro de la pequeña.

“Desde que tuve a mi hija, empecé a ser muy consciente del tema. Tiene seis meses, y estoy preocupada de los chicos con los que irá a la escuela… no quiero que la molesten”.

—Crystal Coombs en Botched, de E!

Sin embargo, los doctores consideraron que era muy peligroso intervenir la zona, sobre todo porque el injerto estaba muy bien hecho y cualquier alteración podía generar un problema mayor.

E!

“El caso de Crystal es muy complicado, lamentablemente. El injerto está muy cerca de algunas estructuras anatómicas claves como la nariz, las mejillas y el ojo, las que si se alteran incluso un poco pueden cambiar toda la forma de la cara, y verse muy deformes”.

—Dr. Terry Dubrow en Botched, de E!

Una lástima para la mujer, que tendrá que acostumbrarse a pasarse la afeitadora más seguido…

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