Por Luis Aranguren
5 junio, 2020

Una muestra de que nunca es demasiado tarde. Muchos pensarían que no puede por su edad, pero ella demuestra lo contrario.

Desde siempre Robyn Warrener ha sido muy unida a su hijo, el cual olía trabajar como acróbata para el Cirque Du Soleil. Lamentablemente se lesionó y esto terminó su carrera como cirquero, pero si algo no perdió nunca es amor por la gimnasia y estos ejercicios de gran exigencia corporal.

Por suerte Mark McLauchlan encontró el pole dance el cual le da la oportunidad de usar sus habilidades y seguir haciendo arte con su cuerpo.

Instagram / Robyn Pole Puma

Es así como entusiasmó a su madre, quien encuentra en este baile un pasatiempo que mantiene su cuerpo fuerte y en movimiento. Sin importar que no puedan verse los unos a otros debido a la distancia y el coronavirus, siguen practicando por videollamadas según Metro UK.

“No muchas madres hacen esto con sus hijos. Nos encantaría algún día llevar nuestro acto al siguiente nivel.  He pensado en ir al Got Talent de Australia como el dúo de mamá e hijo que baila en la barra”.

-Robin Warrener

Ella comenzó a bailar en el tubo cuando tenía 50 años, ahora que han pasado 14 años y sus habilidades se han desarrollado quiere mostrarlas al mundo. Asegura que nunca es demasiado tarde para probar algo nuevo, inclusive le sorprende que aún todos se asombran al saber su edad.

Instagram / Robyn Pole Puma

Ella se metió en el pole dance para emocionar a su hijo, no se sentía muy bien después de sufrir aquella lesión que le cambiaría la vida.

Fue así como introdujo a Mark quien trabaja como sanador espiritual, psíquico e instructor de gimnasia y que se enamoró del pole dance desde el primer día. Es una actividad que le contenta compartir con su madre, juntos bailan y es algo que le cuenta a todo el mundo que puede.

Instagram / Robyn Pole Puma

Esto le parece genial a todas las personas, todos queremos tener madres tan activas y que no aparentan la edad que tienen.

“Mi mundo se vino abajo después de mi lesión. Regresé a Australia después de viajar por el mundo y mamá me animó a que la acompañara a una clase. Ella pensó que sería una buena manera de jugar, bailar y hacer algo por mi energía mental”.

-Mark McLauchlan

Es así como tras 11 años ninguno ha dejado de practicar, algunos movimientos son complicados pero poco a poco superan esas etapas. Además Mark es un experto en gimnasia, su memoria muscular trabajó muy bien durante cada clase.

PA

Es una maravillosa noticia que una madre y un hijo hayan podido conectar más a través del arte, siempre es una buena idea mantenernos activos y saludables.

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