Por Luis Aranguren
5 febrero, 2020

Una madre siempre estará dispuesta a hacer de todo, inclusive un esfuerzo sobrehumano, algo que todos los hijos del mundo deben valorar.

De antemano sabemos que el trabajo más difícil al momento de tener un hijo lo tiene la mujer, durante 9 largos meses tiene al pequeño ser gestándose en su vientre. Además del peso, su cuerpo tiene muchos cambios y el sufrimiento en el parto es inigualable.

A pesar de que existen ejercicios y técnicas que disminuyen el dolor, este no se va del todo y por eso es clasificado como uno de los dolores más fuertes en la vida de cualquier persona.

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Ahora imagínate que tu bebé sea muy grande y durante el parto no pueda salir con facilidad, pues esto le ocurrió a la británica Danielle Bodicoat. Ella sabía desde su primer mes de gestación que su hijo iba a ser más grande de lo común, pero no le importó según contó al Hufftington Post.

El tamaño era tanto que era «macrosómico», así es como clasifican a todos los bebés que superan los 4, 5 kilogramos.

Hufftington Post

Sin embargo lo verdaderamente difícil vino al momento de tenerlo, le advirtieron que el pequeño se podía atascar en el canal de parto y lamentablemente ocurrió. Sus hijos anteriores eran de 3.8 y 4.5 kilogramos, por nada del mundo esperaba que el último fuese el más pesado.

“Me alegró que me hubieran avisado de que podía pasar, porque así mantuve la calma. ‘Tenemos que sacar al bebé ahora mismo’, me decía la matrona, pero a estas alturas no podían sacarme de la piscina».

-Danielle Bodycoat

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Ella había escogido un parto en el agua, pensó que esta técnica le permitiría conectar más con el nuevo miembro de su familia pero terminó haciendo un esfuerzo sobrehumano para al fin tenerlo.

“No creí que me quedaran energías, pero tenía tanto miedo de lo que podía suceder si no lo sacaba que ni siquiera habría necesitado que intervinieran. Apoyé los codos en la piscina y empujé con todas las fuerzas que me quedaban». 

-Danielle Bodycoat

Al nacer la sala entera se quedó en silencio, ella no tenía fuerzas para moverse en ese momento y se preocupó. Por suerte en un momento ella escuchó que todos reían de nuevo, ahí fue cuando al fin pudo tranquilizarse porque sabía que todo estaba bien.

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Al final fue el parto que ella deseaba, después de respirar un poco pudo cargar a su bebé y eso le daba las energías y esperanzas necesarias para vivir.

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