Por Antonio Rosselot
5 enero, 2021

El poblado de Umoja (Kenia) nació en 1990 gracias al esfuerzo de 14 mujeres, que querían escapar del abuso y maltratos de sus maridos. Hoy el poblado es autosuficiente, tiene su propia escuela y recibe a mujeres y niñas cuyos derechos e integridad fueron vulnerados por hombres.

El mundo está lleno de rincones especiales y particulares, que esconden historias increíbles al mundo y que de a poco se van develando para nuestra sorpresa constante.

En esta ocasión los y las llevaremos a Kenia, país ubicado en África Oriental, donde existe un poblado con una característica que probablemente no se encuentre en ningún otro lado: sólo está integrado por mujeres y sus hijos.

PA

El poblado de Umoja fue creado en 1990 por Rebecca Lolosoli, una mujer local que tuvo la idea mientras estaba en el hospital recuperándose de una golpiza que le dio un grupo de hombres.

¿Por qué la golpearon? Justamente por hablar con las otras mujeres de su aldea acerca de sus derechos básicos.

Georgina Goodwin

Comenzar con el proyecto no fue para nada fácil. Rebecca y otras catorce mujeres víctimas de violación, las encargadas de crear el pueblo, fueron tremendamente obstaculizadas por hombres de pueblos cercanos pero, finalmente, lograron crear un espacio seguro tanto para mujeres como para niños.

Respecto a la generación de recursos y dinero para sustentar la aldea, las mujeres vendieron joyas hechas a mano a un costado de la calle hasta que lograron conseguir lo suficiente para construir una escuela, en la que fueron bienvenidos los niños tanto de Umoja como también de otros poblados cercanos.

Georgina Goodwin

De acuerdo a cifras entregadas por The Guardian en 2015, la aldea estaba habitada por 47 mujeres y alrededor de 200 niños, además de los y las turistas que llegan a saciar su curiosidad todos los años.

La vida en Umoja es bastante precaria, despojada de necesidades: además de la venta de joyas, las mujeres del poblado subsisten gracias a un pequeño sitio de camping que arriendan a los turistas de safari. Por otra parte, también cobran una suma mínima de dinero para entrar al poblado.

Georgina Goodwin

Con tres décadas de funcionamiento, la aldea ha sido un lugar de refugio y protección para mujeres que escapan del matrimonio infantil y la mutilación genital femenina, además de las violaciones y el abuso doméstico.

Respecto a esto último, las cifras sobre matrimonio infantil en Kenia son bastante alarmantes. De acuerdo a la ONG Girls Not Brides, el 23% de las niñas keniatas se casa apenas cumple los 18 años, mientras que un 4% se casa a los 15 años.

Georgina Goodwin

Afortunadamente, y tal como comenta Nagusi, una chica que vive en el poblado, Umoja se ha convertido en un lugar ideal para que las mujeres se instalen y puedan escapar de dinámicas tóxicas.

“Aquí he aprendido a hacer cosas que generalmente nos prohíben a las mujeres. Tengo permiso para ganar mi propio dinero, y cuando un turista compra algunas de mis joyas me siento muy orgullosa”.

—Nagusi, aldeana de Umoja, a The Guardian

Georgina Goodwin

El hecho de que se haya generado un espacio como éste en un país donde el abuso a las mujeres es generalizado, sinceramente sorprende y también ilusiona.

Es una medida que vendría bastante bien en varios lugares del mundo, a decir verdad…

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