Por Florencia Lara
4 agosto, 2022

María, una abuelita quien habita en un asilo para adultos mayores en situación de calle, deseaba con todo su corazón celebrar su cumpleaños, ya que jamás había tenido una fiesta por ello. Hasta que Flávia, dueña del hogar, planeó la celebración perfecta.

Uno de los mejores recuerdos de infancia para muchos adultos, son aquellas buenas fiestas de cumpleaños, bien celebradas, lleno de amigos, familiares, decoraciones y un gran trozo de pastel. Pero, María jamás tuvo algo como eso, hasta que por fin a sus 87 años, pudo celebrar su primer cumpleaños con una tierna temática.

Flávia Ferreira

María Socorro es oriunda de Brasil y como muchas personas, tristemente a sus 87 años no tenía hogar, por lo que dormía en la calle. Pero, todo cambió drásticamente luego de llegar hasta Lar Cuidar Mais, una casa de acogida para adultos mayores sin dinero, quienes no solamente se preocupan por la salud de ellos, sino también por mantenerlos felices.

Es por la misma razón que Flávia, dueña del asilo, al escuchar que su refugiada María, jamás había tenido una fiesta de cumpleaños en sus 87 años, decidió organizarle una.

Flávia Ferreira

Lo adorable de la situación, fue que el hogar de ancianos preparó sus salones para festejar un cumpleaños con temática de princesas, así como si María aún fuese una niña. De hecho, la anciana vistió un disfraz en tonos rosa, una corona, y por supuesto, maquillaje acorde para la ocasión.

“Cuando nos dijo que nunca tuvo una fiesta de cumpleaños en su vida y que su sueño eran las princesas como temática, nos movilizamos con la ayuda de todos, ya que vivimos de donaciones para mantener el espacio”.

Flávia a So Noticias Boa.

Flávia Ferreira

A pesar de que la anciana fue inmensamente feliz con su fiesta, la relación con la casa de acogida no siempre fue la mejor. Flávia confesó que cuando encontró a María en la calle, ella no quería habitar en Lar Cuidar Mais ni recibir ni un tipo de ayuda. Pero, después de un tiempo de negociación, la mujer logró convencer a la adulto mayor.

Flávia Ferreira

Hoy, gracias a la generosidad de Flávia, María no solo cumplió el sueño de ser princesa, sino que además, pudo cambiar las solitarias calles, por una cama, una cena y un montón de amigos para el resto de su vida.

Puede interesarte