Por Antonio Rosselot
21 noviembre, 2019

Las abuelas son lo máximo, y atrévanse a decir lo contrario.

Todos sabemos que la razón por la que las abuelas están en este mundo, es para que nosotros podamos aprender todos sus conocimientos y filosofías maravillosas: recetas de cocina, confección, historias de vida, el hecho de saber usar los recursos que se tienen.

Pero claro, eso no significa que ellas no puedan congeniar con las nuevas tendencias y los problemas que aquejan al mundo actual, sobre todo el de la ecología.

Es por eso que, tomando en cuenta la gran cantidad de plástico que se desperdicia en forma de bolsas mono-uso, un grupo de abuelas de Australia se organizó para reutilizar estas bolsas y hacer mantas de crochet para las personas en situación de calle.

La iniciativa tuvo tanto éxito, que otras mujeres de EE.UU, el Reino Unido y Canadá se sumaron por su cuenta y agrandaron el colectivo.

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Si bien el tejido a crochet —sobre todo cuando es con plástico— necesita de mucha práctica para ser masterizado, la verdad es que la técnica es bastante sencilla y se puede aprender fácilmente. En este caso, las abuelas comienzan quitándole las asas a las bolsas, cosa de poder cortar tiras parejas de plástico. Luego, enrollan esas tiras hasta hacer una bola de «plástico-lana», con la que comienzan a tejer.

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Dadas las propiedades del plástico usado, las mantas resultantes son muy cálidas, a prueba de agua y muy, muy livianas. Son geniales para usar a la intemperie, e incluso les puedes pegar una correa para llevártelas al hombro.

Sin duda, una manera increíble de reciclar estos desechos y ayudar también a que el impacto medioambiental de todos estos productos sea el menor posible. Estas abuelas están convirtiendo plásticos de un solo uso en mantas de muchos usos, en una práctica que debería repetirse transversalmente a lo largo del mundo por todos los que puedan.

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Aunque claro, nunca nos quedarán tan bien como a nuestras abuelas…

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