Por Lucas Rodríguez
1 abril, 2021

Laura Dekker tuvo que enfrentarse a su patria de Holanda para que la dejaran viajar en altamar siendo aún menor de edad. La travesía la hizo madurar y conocer lo que había más allá del horizonte.

La mayoría de nosotros pasa los años de la adolescencia llevando a cabo las actividades típicas de esa edad. Entre esas se cuenta concentrarse para conseguir buenas calificaciones en los exámenes, así como saliendo con nuestros amigos y empezando de a poco a encontrar nuestro lugar en el mundo.

@lauradekkerworldsailing

Como aun no somos adultos, la gran mayoría de nosotros vivimos esos años al alero de nuestros padres, experimentando de a poco las libertades y requerimientos de la independencia, que significa la adultez.

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Pero no todas las personas viven así su adolescencia. En el caso de Laura Dekker, una joven de origen holandés pero nacida en Nueva Zelandia, las cosas fueron bastante distintas.

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Con distintas no nos referimos a que Laura tuvo una mala adolescencia. Pero tampoco estamos diciendo que esta fue sencilla y común y corriente: todo lo contrario, fue vivida luchando nada menos que contra las temibles olas del mar y las tormentas que se ciernen en altamar. 

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Con solo 14 años, Laura decidió que lo que quería hacer de su vida era salir a dominar las olas en su propio yate.

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Para partir, no pudo llevar a cabo sus planes por una simple razón: el estado holandés, al que ella respondía como ciudadana, no permitía que una menor de edad saliera a enfrentarse a las olas por sí sola a tan tierna edad. Apoyada por sus padres, Laura se enfrentó judicialmente al estado de su país, ganándose así el derecho a salir a desafiar los siete mares.

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Una vez sobre las olas, Laura se dio cuenta que no todo era tan sencillo como ella creía:

“Todos mis sentimientos estaban desordenados. Disfruto muchísimo navegar y todo a mi alrededor, pero por otra parte extrañaba a mi papá. Extrañaba a mi casa. No pude comer nada durante dos días, simplemente no pude digerirlo, me sentí realmente muy extraña”

–Laura Dekker en el sitio web de su fundación

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Finalmente consiguió poner en línea sus emociones, cosa de que le sirvieran para preocupaciones más prácticas como izar las velas o encontrar el rumbo.

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Finalmente consiguió dar la vuelta a los mares que deseaba, dándose cuenta que una vida de nómada sobre las olas, era lo que deseaba:

“Este viaje que emprendí cuando era adolescente me dio los pilares que necesitaba en la vida. Mi papá y el océano son los mejores maestros que he tenido. En el océano aprendí a dejar de luchar contra todo: la vida no siempre es justa y tampoco las olas y el viento siempre hacen lo que yo quiero. Así que aprendí a sacarle el máximo partido y a aceptar la situación tal como es, a ser feliz con lo que tengo en este momento y a respetar y apreciar lo que me rodea”

–Laura Dekker en el sitio web de su fundación

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Laura es una mujer decidida que no se rindió hasta lograr lo que su corazón deseaba. 

 

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