Por Antonio Rosselot
6 agosto, 2019

Por un trauma en su adolescencia, Atlanta Wilsher (25) vivió en la calle y mendigó por dinero para comprar heroína. La droga hacía de su vida un infierno sin escape. Pero su madre y el campo la rescataron del pozo.

Hace un año, Atlanta Wilsher tenía una sola preocupación constante en su vida: conseguir una nueva dosis de heroína para inyectarse. Esa preocupación la invadía mucho más que buscar un techo para dormir, por ejemplo. Las calles de Londres era su casa, y la droga dura era su mejor amigo y confidente.

«Sabía que estaba en el fondo del pozo. No dormía ni comía nada, era un desastre. Estaba agotada física y mentalmente, pero aún así, lo único que quería era conseguir otra dosis. Me odiaba, pero no encontraba otra salida que esa. Pensé que nunca podría volver a llevar una vida normal».

Atlanta Wilsher al Daily Mail

The Sun

 

Para entender cómo fue que Atlanta terminó en esa situación decadente, hay que remontarse a su historia familiar, ligada a los campos ingleses. El padre de Atlanta abandonó a la familia y ella creció junto a su madre y su hermana Georgia, rodeada de animales y una vida tranquila. A los 16 años, Atlanta ya tenía un título técnico, estaba entrenando para ser estilista y, además, tenía un gentil novio llamado Mark, ocho años mayor que ella y que practicaba fisicoculturismo.

«Era el hombre más cariñoso de todos. Yo tomaba el tren para ir a verlo, y cuando nos topábamos me recibía con un ramo de flores».

Atlanta Wilsher al Daily Mail

Entre ambos había distancia física, pero no emocional. Cuando Atlanta cumplió los 18, decidió tomar un curso para entrar a la universidad y estudiar enfermería, y discutió con Mark la posibilidad de vivir juntos en una casa de campo de los padres del joven. Atlanta pensó que su vida estaba resuelta, que tendría una familia feliz e hijos, pero en este caso, el destino le torció la mano a ella y no al revés.

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A comienzos del 2011, Mark falleció en un insólito accidente: luego de una discusión con Atlanta, se emborrachó y se resbaló en una parte congelada de la vereda, por lo que cayó justo en el camino de un carro. A Atlanta se le vino el mundo encima.

«No pude aceptarlo. Todo lo que podía pensar era que había sido mi culpa, que si no hubiésemos discutido ese día él no hubiese bebido ni se hubiese tropezado. Todos me decían lo contrario, incluso su madre, pero no pude sacarme la culpa de adentro».

Atlanta Wilsher al Daily Mail

La chica entró en un grave estado de depresión, así que decidió un día irse a Londres a visitar a un grupo de amigos, pero que finalmente terminaron siendo una pésima influencia. La introdujeron a la heroína con la promesa de que la haría sentir mejor, pero no fue así: Atlanta se hizo adicta, se mudó a una sucia casa en Londres con sus «amigos» y comenzó a mendigar para comprar más droga.

«Como tenía la mejor cara de todos, ellos pensaban que yo podía conseguir buen dinero. Me estaban explotando, sólo que yo no lo veía de ese modo porque pensaba que eran mis amigos».

Atlanta Wilsher al Daily Mail

Después de un tiempo, Atlanta tuvo una grave descompensación en la calle, en donde le diagnosticaron neumonía, septicemia, fallas renales y una peligrosa trombosis. Su madre, que venía hace mucho tiempo tratando de recuperarla y sacarla de ese mundo, hizo el esfuerzo y la llevó de vuelta a casa. Pero no pasó demasiado tiempo para que Atlanta recayera en la heroína.

Fue una época de muchas caídas y recaídas. Si bien la madre de Atlanta movía mares y montañas para ayudar a su hija, ésta seguía deprimida y en un pésimo estado: pesaba un poco más de 30 kilos. Pero en una de esas vueltas a casa, Atlanta se dio cuenta de que tenía que sanar, así que dejó la heroína y pasó a la metadona para comenzar a limpiarse.

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Atlanta sólo necesitaba una señal que le ratificara sus decisiones y la encontró en la forma de Marlene Blunt, una vieja amiga de la familia, que le ofreció trabajar en su granja con los animales para distrarse y no pensar en el oscuro mundo del que venía saliendo. Y vaya que resultó.

«Descubrí que me encantaba estar al aire libre, sobre el barro, ayudando. Perdí a todos mis amigos de antes por mi adicción y los reemplacé por drogadictos con los que no debía estar, pero la comunidad de granjeros me ha ayudado muchísimo».

Atlanta Wilsher al Daily Mail

Fue en ese minuto en donde Jane, la madre de Atlanta, la inscribió en el concurso de belleza Miss England, con tal de levantarle la confianza sobre su imagen. Atlanta no esperaba nada de esta iniciativa, y por eso cuenta que la sorpresa fue total al recibir el llamado confirmando que había quedado seleccionada. Hace unos pocos días, la chica participó de la fase final del concurso, y cuenta que fue una experiencia increíble.

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«[Mis competidoras] no pudieron haber sido más amables. Me sentía como una extranjera, como si ese no fuera mi mundo, pero todos han sido increíblemente atentos y muchos me dicen que debería estar orgullosa de lo que he logrado».

Atlanta Wilsher al Daily Mail

Atlanta no ganó el concurso, pero se veía bellísima en su vestido color burdeo. Y por sobre todo, se veía contenta y segura de sí misma, y esperanzada ante la vida después de haber pasado la peor etapa de sus cortos 25 años.

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