Por Lucas Rodríguez
5 febrero, 2019

Lo compró hace 33 años y llevaba décadas en el fondo de un joyero. Su dueña creía que no valía nada. Resultó costar una pequeña fortuna.

Como si hubiera salido de una de esas comedias románticas de principios de la década pasada protagonizadas por Jennifer Lopez o Kate Hudson, la historia de una mujer y su anillo parece realmente el producto de un guionista necesitado de dinero. Excepto porque cuando estas historias son reales, ya no resultan tan ridículas. 

Luego de que su anciana madre cayera víctima de un estafador, lo que le ocasionó una pérdida enorme de sus recursos de jubilada, Debra Goddard se dedicó a buscar entre sus cosas para encontrar algo que pudiera vender, cosa de ayudar a su pobre madre.

Esta búsqueda la llevó a un pequeño anillo que había comprado en una subasta. Había pagado 10 libras esterlinas por él, suponiendo que el diamante que lo adornaba era una imitación. según informa The Sun

The Sun

Debra sentía cierto cariño por el anillo, aunque no lo consideraba tampoco algo demasiado valioso ni fundamental para su vida. Decidió que lo llevaría donde un especialista, para ver si quizás era posible sacar de él un poco más de lo que costo.

Para su sorpresa, el joyero casi se desmaya luego de analizar su joya. Se trataba de un anillo adornado con un valiosísimo diamante, de esos que la gente paga una fortuna por conseguir.

The Sun

Debra llevó su anillo (de 10 libras, recordemos) donde un especialista. Luego de una subasta y cierto negocio, su descubrimiento se terminó vendiendo por más de 700 mil libras. Pagados ciertos impuestos y licencias, la mujer se pudo llevar un poco más de 400 mil libras esterlinas a su hogar. 

Su madre estaba muy feliz. Debra usó una parte importante del dinero para tratar a su madre con viajes, conciertos y todo tipo de comodidades. Otra parte la usó para poner un negocio de búsqueda y aprecio de otras joyas y gemas perdidas por el mundo. 

Y pensar que alguna gente desperdicia una montaña de dinero en forma de diamante para ofrecer matrimonio.

Pixabay

Como sea, hay que aprender de esta historia que a veces las cosas valen mucho más de lo que uno cree. No solo literalmente, sino que también por las hijas con buen ojo para elegir anillos.

 

 

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