Por Antonio Rosselot
8 agosto, 2019

«Dejé a mi asistente a cargo mientras preparaba todo. Me llamaba a cada rato por radio diciéndome que la mancha crecía cada vez más: podía oler la caca desde su posición, al lado del DJ. Ahora la pareja estaba cortando el pastel y dándose de probar el uno a la otra, ambos con los dedos manchados con caca…», es parte del relato de la terrible experiencia de una planificadora de bodas.

Antes de comenzar, haremos un ejercicio. Piensa en la historia más asquerosa que te haya pasado o que te haya tocado ver/presenciar.

Bueno, ahora que ya te acuerdas de ese relato escabroso, lleno de detalles no reproducibles en general, lamento decirte que la historia que te voy a contar es diez veces más asquerosa y diez veces más cómica que la tuya. Y te aseguro que es verdad.

Totally25, una usuaria anónima de Reddit, publicó un impresionante relato en un hilo llamado: «¿Alguna vez fuiste a una boda que terminó siendo un completo desastre? ¿Qué pasó?«. Y esto fue lo que pasó.

«Trabajo como planificadora de eventos. Esta era la boda de dos familias con bastantes recursos, y la novia había decidido una estética ‘shabby chic’ [‘desgastada y elegante’]. También decidió que la recepción fuese en un granero que era parte de la familia: esto significó hacer un montón de cosas, como limpiar el granero, conseguir carpas para agrandar el espacio afuera, y conseguir electricidad y agua potable. Esto último fue solucionado con generadores, bidones de agua para el catering y una carpa accesoria con baños químicos dentro».

La planner comentó que la novia era una mujer bastante complicada con sus decisiones y que exigía mucho, pero que parte de su labor como encargada era lidiar con ese tipo de personalidades. Cuando llegó la hora de empezar la fiesta, la chica se preocupó de estar muy atenta a los detalles de la cena, el vals de los novios y el corte del pastel de bodas. Pero tal como dice el señor Murphy, «Si algo malo puede pasar, pasará»:

«Estaba hablando con la encargada de banquetería cuando miré de reojo a la novia. Vi una gran combinación de expresiones en su cara, y después ella llamó frenéticamente a mi asistente. Unos segundos después sonó mi auricular, y mi asistente me dijo: ‘Tenemos un problema’. Resulta que la novia había apostado por lanzar un pedo, pero la jugada le resultó muy mal».

La productora de eventos cuenta que la novia llevaba un vestido de gala enorme, con un top strapless decorado con una suerte de malla. Como había una nula posibilidad de llevarla al baño, ya que el vestido era enorme y habían tenido problemas incluso para subirla a la limusina, decidieron acudir a uno de los baños químicos para tratar de solucionar el asunto.

Pasaron 15 minutos, y el auricular de la planner sonó de nuevo. «El problema anterior es más grave de lo que pensamos», le dijo su asistente. Corrió, y encontró a esta última con una cara de horror digna de recordar.

Marie Claire South Africa

«Al parecer, la novia había bebido unos batidos detox para tratar de arreglar una hinchazón estomacal de último minuto. Esto, mezclado inconvenientemente con los cócteles previos a la fiesta y un desayuno muy contundente, hizo que la novia soltara una sustancia que desafía todas las posibles explicaciones: era viscosa, incluso aceitosa, con pequeños hilos elásticos y una consistencia de gel para el pelo. No sólo había sido un accidente bastante grave, sino que el olor era algo que nunca podrá ser imitado. Básicamente, una sustancia que ningún humano debería emitir».

Pero para la mujer, el detalle que llevó esta historia aún más lejos fue que el traje de silueta que la novia llevaba bajo su vestido se extendía desde sus muslos hasta su brassier. Por lo tanto, la «sustancia» se expandió por toda esa zona, tal como si estuvieses inflando un globo con…bueno, para qué entrar más en detalles. La asistente abrió el traje de silueta por debajo y todo fluyó libremente, cual río Nilo en la profundidad del continente africano.

La asistente y la novia se pusieron manos a la obra para limpiar el cuerpo del delito con papel higiénico, pero todo era en vano: la sustancia se esparcía por el cuerpo de la novia, tal como cuando le pones mantequilla de maní a una tostada. Finalmente, decidieron rendirse.

«Ahora tengo a una asistente en shock y a la novia llorando. Se le puede oler a metros de distancia. La novia está vuelta loca con el hecho de que está haciendo esperar a sus invitados, que tiene una coreografía preparada con su novio y que necesita ser presentada YA. Yo sólo miro sus uñas pintadas, y veo residuos de diarrea en la base de sus dedos. Trato de limpiarla con un paño de tela, pero la novia insiste en que el show debe continuar inmediatamente. Me resigno y doy la instrucción de que comience todo. El novio se ve algo desconcertado con el nuevo aroma de su esposa, pero le digo a mi asistente que lo distraiga hasta que les toque salir al baile. Se hacen las introducciones, comienza el baile y nos topamos con aún más horror».

El baile tenía una coreografía, y cada vez que el novio le daba una vuelta a su esposa y la tomaba de la cintura, aplastaba los restos de sustancia contra el cuerpo de la mujer y los esparcía por todo el cuerpo. No pudieron evitar que el vestido mostrara una «mancha aceitosa» en la parte trasera.

¿Escalofríos de asco? Sí, por aquí también.

«Apenas la pareja salió de la pista de baile, yo tuve que tomar acción inmediata en el resto de las actividades, así que dejé a mi asistente a cargo mientras preparaba todo. Me llamaba a cada rato por radio diciéndome que la mancha crecía cada vez más: podía oler la caca desde su posición, al lado del DJ. Ahora la pareja estaba cortando el pastel y dándose de probar el uno a la otra, ambos con los dedos manchados con caca. Los dos miraban hacia abajo con repulsión.

En tanto, la planner pidió a alguien que llevara toallas húmedas al novio y que le trajeran a la novia a una de las carpas anexas al granero, la cual cerraron especialmente para el procedimiento improvisado de limpieza y desinfección. Tomó uno de los bidones de agua pura y recibió a la olorosa novia con guantes de cocina y un poncho, «tal como en American Psycho».

La planner dice que los cinco minutos en que estuvo limpiando a esta novia, que sollozaba desnuda mientras la mujer le pasaba una esponja frenéticamente, la hicieron replantearse todas las decisiones que la llevaron a estar en ese punto de su vida.

«La diarrea estaba en todas partes, esparcida en una fina capa a lo largo de su cuerpo. Debe haber sido la cosa más asquerosa con la que he tenido que lidiar en toda mi vida. La limpié por completo, boté el traje de silueta a la basura y cepillé el vestido de novia de 15 mil dólares en una palangana de plástico. La tela interior se perdió completamente, así que la tuve que cortar».

Una vez que la novia ya se había vestido de nuevo —tragándose un ansiolítico entremedio—, se encontraba bastante agotada de tanta actividad, pero ciertamente no se arrepintió de haberse saltado la cena. La planner dice que la carpa accesoria olía «a alcantarilla» y que fue cerrada por el resto de la noche. En cuanto al novio, éste fue muy educado y correcto, pero preguntó si podía saltarse el rito de la liga: era evidente que no quería inspeccionar debajo del vestido de su esposa.

Wedding Wire

Este incidente puede haber manchado —literalmente— el evento, pero no nos olvidemos de que efectivamente hubo una boda aquí. Las fotos del evento salieron publicadas en una revista, y para suerte de la novia y la planner, no se vio ninguna mancha sospechosa en ellas.

Según la planner, la novia se veía bastante guapa. Pero menos mal las fotos no transmiten olor…

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