Por Camilo Morales
5 noviembre, 2020

“Todo el proceso de revisar esas viejas cartas y hacer esa falda me recordó que tienes que aplicar a muchas cosas para tener éxito”, dijo la estudiante de un doctorado de la Universidad Estatal de Michigan, Caitlin Kirby.

Es cierto que el fracaso puede paralizar y desmotivar. Pero una estudiante de doctorado de la Universidad Estatal de Michigan quiso usar eso como herramienta al momento de enfrentar su defensa de tesis. La joven Caitlin Kirby vistió una falda fabricada con las cartas de rechazo que recibió durante su carrera en Ciencias de la Tierra y del Medioambiente, mientras disertaba. 

Kirby, de 29 años, buscó 17 cartas de rechazo en su mail, los imprimió y los dobló en forma de abanico para conectarlos entre sí y formar una falda. Las cartas de rechazo eran de becas, revistas académicas y conferencias, a las cuales la joven había postulado.

Matthew Dae Smith/Lansing State Journal

Según las palabras de la estudiante a Lansing State Journal, la idea surgió para ayudar a “normalizar” el fracaso, superar el rechazo y enorgullecerse por eso. La estudiante explicó que “todo el proceso de revisar esas viejas cartas y hacer esa falda me recordó que tienes que aplicar a muchas cosas para tener éxitoy agregó queuna parte natural del proceso es ser rechazado en el camino“.

Para Kirby, el rechazo puede ser decepcionante, pero “puede conducir a cosas más grandes y mejores“. Algo con lo que también concuerda su asesora, Julie Libarkin, quien también es profesora de Ciencias de la Tierra y del Medioambiente. Libarkin cuenta que también intenta promover la aceptación al fracaso. “Es una experiencia de aprendizaje. Es parte de la vida“, dijo.

Matthew Dae Smith/Lansing State Journal

Todos mis estudiantes han sido rechazados por algo y todos mis estudiantes han obtenido logros significativos“, cuenta Libarkin. Además, agrega que muchos estudiantes que han sido rechazados han conseguido beneficios al final del camino. Por ejemplo, Kirby obtuvo una subvención a través del programa de intercambio Fulbright, lo que le permitió conocer personas de otros países para investigar sobre agricultura humana. 

La directora de Relaciones con Empleadores de la Universidad Estatal de Michigan, Karin Hanson, dijo que para los estudiantes podía ser “difícil” enfrentar el rechazo por primera vez, pero que eso finalmente los hace “más fuertes“.

Matthew Dae Smith/Lansing State Journal

Un claro ejemplo de eso es la misma Caitlin Kirby, quien ha través de rechazos ha conseguido su doctorado y ganó la beca del programa Fullbright. “Me estoy preparando para recibir algunas cartas de rechazo en el camino (…) Tal vez haga una falda más larga“, cerró

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