Por Lucas Rodríguez
23 julio, 2020

«Hay gente que lo ve como algo sucio», dijo a los medios la mujer. La piscina por su lado, se excusa diciendo que era una medida para prevenir contagios de COVID-19. Nos suena poco probable.

Hay algunas actividades que realizan las personas, que por varias razones son consideradas naturales. Desde cosas tan básicas como poder comer o tomar agua, si a alguien le niegan su derecho a alguna, algo sentiremos en el fondo de nuestros pechos. Es como ver a una persona fallando en el nivel más básico de compasión y empatía hacia los demás. En prácticamente cualquier lugar, es lo normal que si alguien te pide un vaso de agua, las otras personas se lo den sin siquiera preguntarle por o para qué. 

@breastfeedingmagazine

Sin embargo, hay actividades de esta clase que son un poco más debatibles. Que muchas veces, se cruzan con creencias y maneras de pensar sobre las cosas. Quizás la más contenciosa de todas, debe ser el acto de una madre de alimentar a su bebé.

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Debido a que aun en el siglo XXI tenemos un tema sin resolver con la exposición del cuerpo (especialmente el cuerpo femenino), el hecho de que un seno de la mujer tenga que estar expuesto para darle nutrientes a su bebé, entra a cruzar con una complicada línea de lo que es permitido y no lo es en público. 

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Para muchas madres, este es un tema que las inspira a luchar como si estuvieron defendiendo a su familia de un atacante. El caso de una madre en Barcelona, España, terminó en los medios como Antena 3 exactamente por esto.

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La persona en cuestión se encontraba en una piscina pública. Todo iba bien hasta que se retiró a un extremo del lugar para amamantar a su hijo. Ahí fue cuando se encontró con la sorpresa de que los administradores de la piscina le pidieron que se retirara. 

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Con mucha razón, ella montó en cólera. No podía ser que le estuvieran negando su derecho a alimentar a su hijo: 

Me dijo que igual que exigía a los niños que no fueran desnudos tenía que hacer conmigo… Lo he querido difundir por que no entiendo que en el siglo XXI hayagente que lo vea como una cosa sucia cuando es algo precioso.

–Sandra Zamorano, para Antena 3.

Por el lado de los administradores de la piscina, ellos señalan que fue una medida de prevención de contagio del coronavirus.

No somos ningunos científicos, pero no entendemos cómo una actividad como esta puede tener algo que ver con una enfermedad respiratoria de contagio viral. Quizás por esto mismo es que nadie se ha puesto del lado de los piscineros. 

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