Tal vez tus hijos, nietos o tú mismo usaste parte de las colecciones inéditas de vasos, tazas o platos con inspirados en caricaturas de la infancia como Bugs Bunny o Pocahontas.

No hay duda de que la época de los noventas marcó a todo el mundo, y es que en comparación con años anteriores, realmente tuvo una importante evolución debido a la llegada del internet y una tecnología más avanzada. En ese sentido el mundo de los juguetes y la infancia en general, también se volvió bastante interesante. 

Ya no solo se disfrutaba con un solo juguete o dos, sino que comenzaron a aparecer múltiples opciones que iban desde muñecas hasta juguetes más tecnológicos, pero también pasaron a estar presentes en las comidas. Los platos, vasos y tazas de aquellas épocas eran toda una sensación. 

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Inspirados en distintos personajes de caricaturas, cada año habían nuevas colecciones que acompañaban la hora del té, alguna cena o tus mejores desayunos.

Claro que el principal creador de todo este merchandising era sin dudas Disney. Sus películas comenzaban a llegar en masa y eso hacía que un niño o niña de aquellos años quisiera tener ese hermoso vaso de La Sirenita con brillo y agua dentro – que realmente parecía una especie de magia – o bien esos enormes vasos inspirados en Pocahontas o La Bella y la Bestia

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¿Había algo mejor que tomar jugo o refresco en uno de esos vasos temáticos? No lo creo.

Por otro lado, y aquí ya nos pasamos al lado de Warner Bros., la pandilla de Looney Toons – como también algunos amigos de Disney – hicieron su entrada triunfal al mundo de las vajillas con unas tazas que hasta el día de hoy, no puedo superar.

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Con el rostro de personajes como Piolín, Coyote, Correcaminos, Bugs Bunny, Pato Lucas, Gallo Claudio y Pluto, conquistaron las tardes de todos aquellos niños que tuvieron la suerte de tenerlos. Incluso hay usuarios que dicen que tomar en esas tazas tenía un sabor y olor particular. 

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Por otro lado la llegada de nuevos y coloridos cereales, también hizo que las marcas apostaran por regalar uno que otro juguete en sus cajas. En las de Kellogg’s incluyeron unos platos bastante sencillos pero que se convirtieron en un verdadero emblema de la época. 

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En esa ocasión las caricaturas de sus cereales eran los protagonistas. Muchos tuvimos el honor de desayunar en compañía del famoso gallo verde de la caja de copos de maíz, Corny Rooste; o bien otros le dimos la bienvenida al elefante de Choco Krispis. 

Siguiendo por la línea de las cajas de cereales, no solo estos icónicos platos fueron incluidos sino que en muchas ediciones también pudimos ver unas mágicas cucharas inspiradas en Simba del Rey León, por ejemplo.

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Pero eso no era lo más genial de estos cubiertos, sino que además cambiaban de color de acuerdo a la temperatura de la leche. Una tecnología muy clásica de los noventa.

Ya sea que tuvieras uno o todos los ejemplos que te he mostrado de aquellas recordadas colecciones, no hay duda que tienen un recuerdo detrás, tal vez un momento o te transportan a un lugar específico. Todas logran emocionarnos al volver a verlas. 

¿Conservas alguna de estas piezas? Si es así, no la dejes ir nunca porque ahora son realmente de colección.

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