Por Lucas Rodríguez
19 abril, 2021

Las leyes de Inglaterra permitían a Rosie decidir el futuro de su hijo al enterarse que nacería con graves discapacidades. Pero ella decidió seguir adelante: ahora lo describe como un “chico coqueto” que va creciendo muy rápido.

Ya en varios de los países más ricos y predominantes del mundo, se han aprobado leyes en torno la gestación de bebés que presentan problemas médicos dentro del útero. Principalmente en el norte de Europa, no es para nada raro que los bebés a los que se les realizan tests para ver si presentan algún problema, se decide terminar con sus vidas antes de que salgan al mundo. Es una decisión dura, pero que se basa en la opción de evitarle a esa futura persona una vida indigna. 

James Linsell-Clark/ Reach

Lo que hay que entender de este proceso, es que la decisión clave no recae en los expertos médicos, sino que en la madre del bebé.

James Linsell-Clark/ Reach

Esa fue la decisión a la que se expuso Rosie Higgs, una mujer de 29 años residente de Londres, Inglaterra. Cuando solo llevaba un par de meses de su embarazo, el médico le dio una triste noticia: su bebé sufría del Síndrome de la Banda Amniótica, un problema de desarrollo que significa que el normal procedimiento de crecimiento de ese bebé estaba siendo interrumpido. 

En la práctica, esto significaba que su hijo podía nacer con una o varias de sus extremidades menos.

James Linsell-Clark/ Reach

Al poco tiempo se supo la prognosis: el pequeño Henry nacería con un solo brazo, así como sin sus dos piernas. Su madre tuvo que pensar muy bien, qué clase de vida le estaba ofreciendo a su hijo. Pero luego de mucho pensarlo, decidió que lo que sentía era lo correcto: ella quería traer a Henry al mundo de todas maneras:

“Para mí, él es perfecto. No tuve ninguna duda de quedarme con él, independientemente de lo que me aconsejaran. Es capaz de coger las cosas sin problemas, lo que es realmente sorprendente. Está progresando muy bien. Henry está contento, le encanta sentarse en su trona, pero hay que tener cuidado. No puede usar un andador porque no es seguro para él porque no tiene sus extremidades inferiores”

–Rosie, madre de Henry Higgins, por medio de la fundación Reach

James Linsell-Clark/ Reach

Afirmar que Henry tendrá una vida muy ruda, no es nada del otro mundo.

Pero juzgando por el entusiasmo que tanto su madre como su familia expresan por tenerlo como parte de su familia, por lo menos él puede estar seguro con una cosa: el apoyo de sus seres queridos nunca le hará falta. 

 

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