“Cuando me vio, quedó impactado, porque estaba de un color muy claro”, fue lo que Grazia, una joven afrodescendiente, dijo cuando su padre vio su cambio tras años de usar cremas aclaradoras.

Las inseguridades y los estándares de la sociedad, muchas veces nos llevan a hacer cosas que atentan contra nuestra naturaleza y nos pueden llevar a consecuencias realmente negativas para nuestra salud. Así fue le caso de Grazia, una joven quien decidió aclarar su piel por “sentirse fea”.

Ahora con 29 años, le dijo a la BBC que comenzó a usar un corticoides muy potente a los 18 años, y solo dejó de usarlos el año pasados. Gracias a este tratamiento, su piel había cambiado notablemente de color y la volvió casi irreconocible para su familia. 

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Viviendo en el extranjero, había pasado largos períodos de tiempo sin ver a su familia, por lo que el reencuentro con su familia, más que alegrarlos, terminó por preocuparlos debido a su cambio de imagen.

“Mi padre dijo una vez que no me reconoció porque no nos habíamos visto en dos años”, dice Grazia. “Estaba decepcionado, triste y me rogó que dejara de [usar las cremas]”, agregó la joven.

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El tipo de crema que usó Grazia en realidad sirven como tratamiento a corto plazo para afecciones de la piel como el eccema. Por eso, cuando una persona los usa por un período muy largo de tiempo, se vuelve una situación bastante complicada por los efectos secundarios que producen.

Y si bien los riesgos de adelgazamiento de la piel, mayor vulnerabilidad a hematomas y contusiones, cambios en la pigmentación, estrías y problemas de visión, están más que advertidos, según Heather Nelson, representante de Black Health Initiative en Leeds, la escala de uso de estas cremas en Inglaterra es “enorme”.

“No podemos cuantificar esto porque las personas no dicen ni admiten fácilmente que usan estas cremas para aclarar. ¿Por qué lo hacen?”, pregunta Heather. “Porque están tratando de lograr el ideal eurocéntrico de belleza. Si quieren avanzar en ciertas carreras, creen que deben verse de cierta manera”.

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Para Grazia, aceptar su color de piel y volver a aceptarse por como es ha sido “un proceso”. Cuando comenzó con estas cremas, se consideraba “fea”, pero hoy aclara que le molesta haber caído en esta obsesión por tanto tiempo.

El dermatólogo Walayat Hussain comenzó a ver a Grazia para evaluar los efectos de su uso prolongado de corticosteroides. Cuando vio una foto de ella a los 18 años, con su tono de piel natural, el médico miró dos veces la foto y preguntó: “¿Es realmente una foto tuya?”.

Hussain indica que es “muy preocupante” que estas cremas estén tan fácilmente disponibles. “No debería ser posible comprarlos sin receta, ya que (estos medicamentos) pueden tener graves consecuencias para los pacientes”.

El ejemplo de Grazia sirve para tantas otras mujeres que están usando estas cremas o pretenden comprarlas. Aceptarnos como somos es la verdadera belleza. 

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